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Síntesis
de la obra
Juan
David García Bacca (1901-1992) es
uno de los pensadores más representativos de la Filosofía
Hispánica del siglo XX. Pertenece al grupo de "filósofos
del exilio" que desplegó su actividad en Hispanoamérica.
Tras una breve estancia en quito y México, se afincó definitivamente
en Caracas (Venezuela), en cuya Universidad desplegó una intensa
actividad como profesor, traductor y escritor de obras filosóficas.
Esta parte de su vida es muy conocida porque no faltan estudiosos de su
pensamiento que la dan a conocer. No sucede lo mismo respecto de la etapa
anterior al exilio (1912-1938). Hasta ahora, solo se tenían unas
pocas noticias sueltas. Con la presente obra se rompe la losa de silencio
que pesaba sobre esta parte de su vida, que dura hasta los 40 años.
Por eso resulta imprescindible esta obra para conocer la persona y la
génesis de se pensamiento.
Jorge
M. Ayala Martínez (Corela, Navarra). Profesor
Titular de Filosofía de la Universidad de Zaragoza. Es conocido
por sus trabajos relacionados con el Hispanismo Filosófico, en
su vertiente medieval y moderna. Ha escrito una monumental obra, titulada:
Pensadores Aragoneses. Historia de las ideas filosóficas en
Aragón (2001). Sus trabajos sobre Baltazar Gracián
son muy citados por los gracianistas. otros autores estudiados por Jorge
Ayala son Maimónides, Luis Vives, Huarte de San Juan, Miguel de
Molinos, Andrés Piquer, Joaquin Costa, Ortega y Gasset, Xavier
Zubiri. En la actualidad es coordinador de la Revista Española
de Filosofía Medieval y secretario de la sociedad de Filosofía
Medieval (Zaragoza).
Cada vez se está prestando más
atención al estudio en profundidad de las principales figuras filosóficas
de la denominada generación del exilio republicano. No cabe duda
de que entre el amplio abanico de representantes que la componen, J. D.
García Bacca constituye la figura más significativa, por
la amplitud y la profundidad de su obra filosófica. La bibliografía
sobre su obra está aumentando en los últimos años,
si se tienen en cuenta el conjunto de tesis doctorales, libros y artículos
que van apareciendo tanto en el entorno peninsular como en el hispanoamericano.
Pero el presente libro tiene unas características que le conceden
un valor y una significación especiales. J. D. García Bacca
nació en Pamplona (1901), y tras la jubilación de su padre
como maestro nacional, toda la familia se asentó en Borja (Zaragoza),
donde muy pronto moriría Juan Isidro García Barranco, padre
de Juan David, quien enseguida entraría al seminario que los PP.
Claretianos tenían en Alagón (Zaragoza). Dentro de dicha
orden se formó, se ordenó sacerdote, y se mantuvo en ella
hasta que a finales de 1938, cuando la guerra civil española estaba
terminando, la abandona para exilarse en Ecuador.
Los diversos trabajos de investigación sobre la persona y la obra
de J. D. García Bacca se habían dirigido hacia el estudio
de su obra y los grandes hitos de su biografía, pero faltaba un
estudio serio sobre la época clave de su estancia entre los claretianos.
Y nadie mejor que Jorge M. Ayala, profesor de filosofía de la Universidad
de Zaragoza y claretiano, para realizar esta tarea investigadora. La guerra
civil española supuso desgraciadamente la muerte de muchos religiosos,
también claretianos, sobre todo en la región aragonesa y
catalana, y la quema de conventos con sus ricas bibliotecas y archivos.
Pero los archivos de la casa central de los claretianos de Roma contenían
abundante material de cartas y otros documentos, que han permitido seguir
con mucho detalle la trayectoria de nuestro filósofo en esta época
de su vida.
Nos hallamos, por tanto, ante un libro de enorme valía por la abundante
cantidad de datos que aporta sobre García Bacca en estos años
clave de su vida. El trabajo realizado por el autor ha sido realmente
encomiable, aunque discrepemos de varias de sus interpretaciones sobre
determinados enjuiciamientos que realiza en relación a varios de
las actuaciones del filósofo navarro. De ahí que tengamos
que separar la parte correspondiente a los datos y la referente a sus
valoraciones e interpretaciones sobre el autor. Yendo al primer aspecto,
hay que reconocer que el trabajo de investigación realizado por
Jorge M. Ayala ha sido extraordinario, tanto en el rastrear los diferentes
datos biográficos de García Bacca desde la infancia hasta
las numerosas cartas que cruzó con sus diversos superiores durante
sus años de estudios en diversos centros europeos como también
durante los difíciles años de la contienda bélica
española. Llama la atención la cantidad de documentación
escrita que encerraban los archivos claretianos de Roma, en los que se
puede ir contemplando la vida intelectual, anímica y espiritual
de nuestro filósofo. Sólo con la lectura de tales cartas
uno puede hacerse idea de la forma de ser de nuestro filósofo,
así como de los anhelos y empeños que guiaron su vida durante
los años clave de su formación y primeros de su fase primera
profesoral. Ayala desglosa capítulo tras capítulo las estancias
de García Bacca en los diferentes centros claretianos de formación
donde fue estudiando: Alagón, Barbastro, Cervera y Solsona, hasta
que fue ordenado sacerdote en 1925.
A partir de ahí, el autor sigue a García Bacca en sus estudios
en Alemania (Munich), y luego en París, Lovaina y Friburgo (Suiza),
así como los primeros pasos como docente, dentro de la orden claretiana
(Solsona), y en la Universidad de Barcelona. Pero posiblemente los capítulos
más importantes y problemáticos sean los referidos a seguir
las vicisitudes de García Bacca durante la guerra civil. El estallido
de la misma le pilla en Santander, desde donde se dirigió a Barcelona
pero a través de Francia. De allí pasará a París,
y tras una breve estancia en Roma por orden de sus superiores, volverá
de nuevo a la capital francesa, desde donde se dirigirá, tras abandonar
la orden, a Quito (Ecuador).
Es importante para entender el presente libro advertir que el detonante
del mismo, esto es, lo que motiva e impulsa a J. A. Ayala a escribirlo,
es la publicación a título póstumo de las Confesiones.
Autobiografía íntima y exterior (2000) de García
Bacca en la Editorial Anthropos (Barcelona), en las que el filósofo
exilado hace un balance bastante negativo de su estancia entre los claretianos.
A la vista de ello, Ayala aporta una serie de datos en los que quiere
mostrar la ambigüedad, y en algunos casos la supuesta falsedad de
diversas afirmaciones y juicios aportados por el propio García
Bacca en su autobiografía.
La brevedad de un escrito como éste nos impide entrar en detalles
sobre diversos aspectos interpretativos que nos resultan problemáticos
y en los que no estamos de acuerdo con el autor. De modo general puedo
decir que lo que resulta más problemático y discrepante
es lo que podríamos llamar el horizonte interpretador desde el
que enjuicia las diversas actuaciones del filósofo exilado. Elementos
problemáticos de ese horizonte interpretador son, entre otros,
el modo como enjuicia y valora el bando republicano, en el que progresivamente
fue situándose García Bacca, el anticlericalismo del mismo,
y la permanente sospecha respecto a las afirmaciones y a la sinceridad
de las intenciones y afirmaciones del protagonista de esta historia. Es
cierto que, a partir de su aterrizaje como profesor de la Universidad
Autónoma de Barcelona, se produce un cambio decisivo en la forma
de pensar de García Bacca sobre la situación política
del país, cambio que afectará también a sus creencias
religiosas y a su posterior abandono de la institución claretiana;
y ese progresivo cambio le colocará en una ambigüedad que
sólo se aclarará poco antes de su marcha a Quito. Pero eso
no es razón suficiente como para acusar de doblez a una persona,
que, por otro lado, estaba viviendo una difícil situación
de crisis y cambio existencial profundo que le irá empujando a
dejar de lado todo lo que hasta ese momento había sido la razón
de ser de su vida.
Lo que sí queda claro a lo largo del libro es la profunda vocación
intelectual, en algunos momentos podría incluso tacharse de excesiva,
que empujó a García Bacca en estos años de su formación
universitaria y primeros de su vida docente, así como el progresivo
impacto que su acercamiento a la filosofía moderna y a los avances
de las ciencias le iban propinando a su suelo filosófico escolástico
en el que había sido educado. Esta crisis intelectual, unida a
su evolución política y a un progresivo vaciamiento de su
experiencia religiosa, le llevaron a una crisis para la que no parece
encontró interlocutores válidos ni compañeros de
viaje que le ayudaran a superarla, ni dentro ni fuera de la institución
claretiana. Y esta situación, estemos o no de acuerdo con ella
(eso es otro problema), le llevó a dejar atrás su etapa
religiosa y a emprender una nueva etapa en su vida, al igual que otros
muchos compañeros de generación y de militancia republicana.
No cabe duda que el seguimiento de esta etapa tan fundamental de su vida
nos presentan a un García Bacca ilusionado por ponerse al tanto
en todos los saberes científicos y filosóficos, aprender
lo mejor de los contenidos y metodologías de las mejores Universidades
europeas, para poder dotar a los seminarios claretianos de los mejores
medios intelectuales encaminados a realizar, de la mejor manera posible,
su función educadora de los futuros sacerdotes y poder realizar,
a la altura de los tiempos, un adecuado diálogo entre la fe cristiana
y la cultura del momento. Pero la evolución de los acontecimientos
políticos truncaron estas buenas y sinceras intenciones.
No sé si es inútil preguntarse cuál habría
sido la evolución intelectual y espiritual posterior de nuestro
joven filósofo en el caso de que no hubiera estallado la guerra.
La evolución de su pensamiento, que ya se había empezado
a dar antes y al margen de los acontecimientos bélicos, seguramente
le habrían empujado a una crisis intelectual y espiritual de imprevisibles
consecuencias. Pero adentrarse por estos caminos no conduce más
que a elucubrar sin fundamento y sin bases seguras. La historia es como
es, y a ella nos tenemos que atener siempre, nos guste o no.
En definitiva, estemos o no de acuerdo con determinadas interpretaciones
que el autor realiza sobre las actuaciones de García Bacca en esta
difícil y crítica etapa de su vida, pensamos que el presente
libro resulta imprescindible para conocer un poco mejor al filósofo
exilado, puesto que muchos de sus planteamientos teóricos posteriores
sólo se entienden como continuación o distanciamiento y
reacción a las experiencias tenidas durante estos años clave
de su vida. No podemos por menos que agradecer a Jorge M. Ayala por el
valioso trabajo realizado, y esperar que otros investigadores completen
lo que él ha iniciado.
Carlos Beorlegui
(Universidad de Deusto).
Este libro puede solicitarlo
a la Fundacion Juan David García Bacca
garciabacca@cantv.net
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