Filosofía y Literatura, según un Filósofo Español.

José Gaos

 

     Juan García Bacca, catedrático de la Universidad española, actual miembro de El Colegio de México y Profesor de la Universidad Nacional, había publicado ya antes de venir a América algunas obras. En las actuales listas de su producción hace el propio autor una omisión de la mayoría de ellas no tan merecida quizá. En todo caso, desde que anda por América lleva publicados un conjunto de volúmenes que mueven a pensar que "corre el riesgo" de ser el español más digno del nombre, que es renombre, de filósofo desde Suárez. Tres volúmenes a que puso los títulos de Introducción al Filosofar e Invitación a Filosofar, y otro, de reciente aparición, a que ha puesto el subtítulo de Introducción Literaria a la Filosofía, con una modestia a que no se somete, en absoluto, el contenido, un filosofar original que hubiera parecido a otros razón más que suficiente para títulos harto más rimbombantes. Sendos volúmenes sobre Filosofía de las Ciencias, Teoría de la Relatividad y Tipos históricos del Filosofar Físico, desde Hesíodo hasta Kant. Un volumen más breve Sobre Estética griega, en que la ocasión de comentar el libro de Alfonso Reyes, La crítica en la edad ateniense, que acaba de recibir el más alto premio nacional, no traba, precisamente, el libre discurrir del comentarista. Una serie de traducciones de filosofía y ciencia griegas, que se extienden ya a todos los presocráticos, varias obras de Platón, Aristóteles y Jenofonte, unos fragmentos de Plotino y los Elementos de Euclides y otros textos científicos y una traducción de la Esencia de la Poesía y la Esencia del Fundamento de Heidegger. Con la excepción de los fragmentos de Plotino, que en cambio van entreverados "maliciosamente", como me permito decir con expresión cara al autor y por eso entrecomillada, de otros de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, todas estas traducciones van acompañadas de comentarios que hacen de los respectivos volúmenes obras de filosofía de García Bacca, porque éste es una personalidad tan original y poderosa, que resulta una especie de rey Midas que orifica, quiero decir, garcíabacquiza, permítaseme el término, cuanto trata. Mas no por ello se conjeture malévolamente que insinuó con hipócrita reticencia que traducciones y comentarios den trasuntos e interpretaciones menos fieles que otros menos personales. En toda obra filológica e histórica semejante ingiérese por fuerza de la propia naturaleza de las cosas una buena dosis de personalidad del traductor y comentarista. ¿Por qué habrían de ser más fieles los resultados de la ingerencia de una personalidad - sin personalidad que los de la ingerencia de una personalidad genial? Las traducciones y comentarios de García Bacca no son, ciertamente, menos ricos que otros algunos en hallazgos que se tendrá que adoptar, que quedarán, tan felices y definitivos son. Como quiera que de ello sea, los trabajos enumerados prueban que concurren en el autor dotes y adquisiciones absolutamente insólitas en una misma persona. Un saber que se extiende desde las lenguas clásicas y las vivas principales hasta las matemáticas y la física más altas y recientes, desde la filosofía y la teología escolásticas hasta el resto entero de la historia de la filosofía. Un sentido de la literatura y el arte que es frecuentemente incompatible con el talento necesario para llegar a poseer saberes como los acabados de mentar. Una capacidad filosófica cuyos aurirregios efectos quedan consignados. Y un don, un donaire de escritor, no sólo inusitado en general entre hombres de ciencia y aun entre filósofos, que son especie intermedia entre aquéllos y los hombres de letras, sino, en semejante grado, incluso entre los últimos. Singularmente se destaca y es de destacar el arte, o quizá más exacto, el natural garbo con que García Bacca sabe servirse de las expresiones más castizas para hacer sorprendentemente plásticas las ideas, los filosofemas. García Bacca pasará, así, al rango de los grandes pensadores de lengua española que figuran al par entre los más grandes escritores de la misma.

    De lo anterior han empezado a estar enterados los competentes. Ocasión para empezar a entrar al gran público debe serio definitivamente la reciente publicación de Filosofía en metáforas y parábolas. Sin esperar a la publicación de la Metafísica, cuyos comienzos han aparecido en dos de los últimos números de Filosofía y Letras, prometiendo una obra capital, no sólo en la historia del pensamiento de lengua española. En Filosofía en metáforas y parábolas, tras un Prólogo y un Preludio general sobre significación y sentido, una Parte primera, que lleva por titulo Filosofía y filosofar en universal explana en sendos capítulos el sentido "teatral" de la filosofía griega clásica, "imperial" de la romana, "sobrenatural" de la medieval, "individualista" de la del Renacimiento, "personalista" de la moderna y "fenomenológico", "vivencial" y "existencial" de otras tantas variedades de la contemporánea; y una Parte segunda, que lleva por titulo Filosofía y filosofar en español, en dos capítulos divididos y subdivididos, el sentido "dramático" y el sentido "autosacramental" de la filosofía española. La filosofía griega clásica tiene un sentido "teatral", porque es -así me parece fundado resumir a mi modo de entenderlo el sentido que Ie atribuye García Bacca- la filosofía de las "ideas", lo "bello y bueno" de ver en el teatro constituido por los "espectadores" mismos, los "teorizantes" y "dialécticos" dialogantes, no simplemente encerrados en el recinto de la "escuela", sino representantes por excelencia de la "polis", en cuanto únicos regentes titulados de ella, por no deber ser ella sino la incorporación de determinadas ideas, en suprema instancia la idea que preside el reino de las ideas. La filosofía romana tendría el sentido "imperial" que daría a aquellos de sus conceptos principales que toma a la filosofia griega -conceptos como los de "conocer", "verdad", "concepto", "definición", "ciencia", "evidencia", "ser", "causa eficiente" y "causa material"- y que sería el de aquellos otros de sus conceptos de igual rango que habría agregado originalmente a los anteriores - conceptos como los de "juicio", "noticias", "asentimiento" y "aprobación", "abstención", "objeto". Lo "sobrenatural" que da su sentido a la filosofía medieval sería doble, porque en Dios, por su naturaleza sobrenatural en primera potencia, las Personas representarían algo que trascendería la propia naturaleza divina o que seria sobrenatural en segunda potencia. La filosofía del Renacimiento tendría el sentido "individualista" que seria el de la filosofía de Suárez, como el de la afirmación de Don Quijote, "yo sé quién soy", el del lamento de Sancho, "muerto yo, muerto todo", el de la sentencia que también se encuentra en el creador de ambas figuras, "cada uno es como Dios lo hizo", y el de los versos de Calderón, "el delito mayor - del hombre es haber nacido" individuo, según completa interpretando García Bacca. Mas la filosofía de Suárez y la renacentista en general se habrían quedado en el "individuo". Pasar a la "persona" habría sido la "hazaña" de la filosofía moderna ya no española, como lo mostraría el caso, máximo, de Kant y lo corroborarían algunos filosofemas de la ética axiológica de nuestros días y algunos pasajes del Fausto. Por último, los sentidos fenomenológico","vivencial" y "existencial" de la filosofía se realizarían por excelencia y hasta con exclusividad en la filosofía de Husserl, Bergson y Heidegger, respectivamente. García Bacca explana el primero sirviéndose de la Herodiade de Mallarme; la antítesis entre la inteligencia determinista de la filosofía tradicional y de la ciencia moderna y la inteligencia probabilista de la ciencia de nuestros días y de la tendencia más radical y autentica de la filosofía de Bergson, y el concepto de la conciencia aportado por esta filosofía, mediante los poemas, respectivamente, del Azar, de Mallarme, y de la Joven Parca, de Valery; y el sentido existencial de la Filosofía, de Heidegger, explanando el de los cinco términos, Preocupación, Muerte, Deuda, Finitud, Miseria, tornados a los nombres de los personajes de una escena del Fausto que parece haber inspirado efectivamente a Heidegger. La Parte segunda, la titulada Filosofía y Filosofar en español, consiste en una interpretación de La Vida es Sueño y del auto del mismo título y propio autor. Basilio es el moderno racionalista, quien somete a Segismundo a un plan de ideas preconcebidas, de conocimiento a priori, y verificación experimental, en la cual el animal humano no es capaz de distinguir vida o vigilia y sueno, realidad e irrealidad, pero el espíritu humano barrunta una vida sobrenatural o trascendente desde la cual efectuaría la distinción, porque las ideas preconcebidas de Basilio resultan a la postre, no verificadas, sino desmentidas y superadas por un movimiento popular de sentido al par realista y ético. Pero el español no es hombre que sufra quedarse en meros barruntos de lo sobrenatural. El cristianismo Ie brinda una triple trascendencia: ya en la vida natural, los barruntos de la sobrenatural de primera potencia; en la Encarnación, la elevación del hombre en general a la vida sobrenatural de segunda potencia; en la Eucaristía, la elevación de los demás hombres -demás que el Hombre-Dios- a esta misma vida. Y el español creyó en Cristo y se hizo devoto del Santo Sacramento del Altar hasta esa liturgia artística y popular que son los autos.

    

    La filosofía griega clásica y la medieval están tomadas en conjunto. La romana, lo mismo, pero como sedimentada mas detalladamente en los conceptos reproducidos antes: el capítulo correspondiente tiene el aspecto de un pequeño vocabulario filosófico. La filosofía del Renacimiento y la moderna están afrontadas o aludidas también en conjunto, pero estudiadas exclusivamente en una expresión por excelencia o en un caso máximo, la filosofía de Suárez y Kant, respectivamente. Las filosofías fenomenológica, vivencial y existencial parecen ser consideradas como posibilidades universales realizadas hasta hoy por excelencia o con exclusividad en las de Husserl, Bergson y Heidegger, respectivamente asimismo. La filosofía española resulta ser, no la que podría representar Suárez, ni siquiera filosofía stricto sensu, sino la filosofía lato sensu que sería el fondo ideológico de la comedia y el auto de Calderón o de la literatura española en general. La filosofía y el teatro griego clásicos, el último tornado en conjunto, igual que la filosofía, incorporan, cada cual a su manera, la misma naturaleza "publica" de la vida circunstante, la vida griega clásica. En este primer momento hay, pues, una relación, una unidad radical, esencial entre filosofía y literatura. Idéntica la habría entre la filosofía de Suárez y las frases y versos aducidos con ocasión de ella: una y otros serian expresión, filosófica la una, literaria los otros, del individualismo de la época, de la circunstancia. Los versos de Calderón expresarían directamente la reacción del hombre de la tradición medieval frente al nuevo sentido individualista, pero por lo mismo serian indirectamente expresión de este sentido. Más a tales versos y frases se reduce la literatura en este cuarto momento. En el Heideggeriano recobra la literatura un volumen ligeramente mayor, el de toda una escena, y su relación con la filosofía seria la de haber inspirado esta siquiera en parte. Mayor volumen recobra francamente la literatura en los momentos signados con los nombres de Bergson y Husserl, en que esta constituida por poemas enteros, pero la referencia a estos se limita a utilizarlos para exponer con otros medios expresivos, literarios -con "metáforas" y "parábolas"-, lo expuesto en términos filosóficos, sin llegar a apresar una relación de sentido entre la actitud de "mírame y no me toques" que seria la fenomenológica, la dirección probabilista de la inteligencia o la concepción de la conciencia como distancia de lo real a lo posible y no la fabulada actitud de Herodiade, la poética visión de la imposibilidad de abolirse el azar o la figuración tan conceptuosa y plástica a la vez de la Joven Parca, sino una actitud, dirección o concepción de "mírame y no me toques" -la de la "poesía pura"-, probabilista, indeterminista en el poetizar, si no en el poeta mismo. En los capítulos dedicados a la filosofía medieval y romana, la literatura no pasa de alguna cita con la habitual función ilustrativa u ornamental o no aparece en absoluto. En cambio, ya quedó registrado cómo en la Parte dedicada a la filosofía española resulta ésta literatura. Así que en la Parte primera ocupan el primer término las filosofías, cuyo sentido se explana mediante la relación con la literatura, mientras que en la segunda ocupa el primer término la literatura, que es objeto de una interpretación enderezada a hacer patente su sentido filosófico, en función de la circunstancia cultural.

    

    El propósito de García Bacca no parece haber sido el mas modesto de explanar el sentido de las principales filosofías sirviéndose también de medios expresivos literarios, sino el mas ambicioso de perseguir las relaciones entre filosofía y literatura a lo largo de la historia, con el mas especial de "salvar" la filosofía literaria que seria la española. Pero el propósito mas ambicioso só1o esta logrado plenamente en el capítulo sobre la filosofía griega, y en el capítulo sobre la filosofía del Renacimiento en la medida en que es el mismo el sentido de la filosofía de Suárez y no simplemente el de las frases y versos aducidos, sino el de las obras literarias correspondientes, que se condensaría en tales frases y versos. De donde, seguramente, el titulo y subtitulo de la obra y la primera de las doy Advertencias intercaladas entre el Prólogo y el Preludio General, "Esta obra es en múltiples sentidos ensayo..." Pero en la realidad histórica de los momentos objeto de los restantes capítulos no se reduce la relación de la literatura con la filosofía a "metáforas" expresivas o ilustrativas de los filosofemas y "parábolas" indicadoras de la posible trayectoria de los mismos. Son susceptibles de ser tratadas como la relación entre la filosofía y el teatro griegos, las que puedan existir entre la filosofía romana, medieval, moderna y contemporánea y las literaturas correspondientes: como diversas, bien que surgentes todas de la radical constituida por una relación de sentido entre el filosofar y el poetizar, que seria a su vez expresión de los mismos sujetos históricos colectivos, culturas, edades, pero que no por esto necesitaría serlo de sentido unánime, sino que podría serlo hasta de sentido antagónico, ya que es bien infundado el concebir los sujetos colectivos como menos complejos que los individuales. Y también es susceptible de ser perseguido el transito de unos sentidos a otros como lo es el del sentido "individualista" de la filosofía del Renacimiento al "personalista" de la moderna. Por cierto que este transito parece apoyado en la oposición entre "individuo" y "persona" generalizada en nuestros días, a mi juicio haciendo infundadamente demasiado caso omiso de la concepción de la persona como la entelequia precisamente de la individuación. En cuanto al propósito más especial, el separar el filosofar en español del filosofar en universal, el reducir el primero al fondo ideológico de la literatura y el insertar a Suárez en el segundo, no moverá a concluir que el español haría simplemente una literatura filosófica, ajena a la filosofía universal, sin mas que una excepción como la del gran jesuita, mientras que los demás harían la filosofía universal, en una relación u otra con la literatura, pero nunca en la consistente en hacer simplemente literatura filosófica -¿y no será lo históricamente justo que los demás y el español han hecho universalmente filosofía y literatura en las diversas relaciones apuntadas? Para evitar esta conclusión parece que habría que tratar como las relaciones entre las demás filosofías y literaturas la existente entre las españolas, confrontando siquiera esos mismos Suárez y Calderón, como no se hace, sin duda por haber opuesto desde un principio a la filosofía universal la filosofía literaria española. Y quizá habría también que insertar en su lugar cronológico dentro de la historia universal no solo la filosofía española, sino también la literatura.

    

    El capítulo sobre la filosofía romana resulta revolucionario no sólo de la Historia de la filosofía, sino de la universal de la cultura. Viene, en efecto, a hacer del hombre romano el creador del mundo y de la filosofía modernos, considerados más corrientemente como creación del hombre germano, de la "bestia rubia". Pero es también el capítulo mas problemático. Lo problemático empieza ya en la existencia misma de una "filosofía" "romana". ¿Es realmente lo que puede llamarse así algo mas que una mera traducción o exposición literaria -Cicerón, Lucrecio y hasta Séneca- de la helenística y de la griega clásica? No deja de escapársele al propio García Bacca la expresión de algún remordimiento de su conciencia científica. "Asentimiento, aprobación: otros dos términos y una sola idea que no entraron con cana de naturaleza en la filosofía griega clásica - que los emplearan de alguna manera los estoicos griegos, como Zenón, no tiene ninguna importancia, pues no daban el tono genuino del filosofar griego." ¿Será cosa de tener una idea del tono genuino del filosofar griego que excluya tales términos, o de formar la idea genuina del filosofar griego de tal manera que pueda incluirlos? En todo caso, las palabras citadas no parecen bastante para dar la cuestión por juzgada. Este capítulo es el único que, por excepción, hace la impresión de no ser el espontáneo resultado de confrontaciones, sino de responder a la idea tradicional acerca de "Roma", la que ya esta llegó a hacerse de si misma, en contraste con Grecia que a ella misma, a Roma, Ie saltaba a la vista - Te regere imperio populos, Romans, memento. Pero aun manteniendo la idea tradicional, quizás habría que sacar el sentido "imperial", no de la filosofía romana, sino del pensar y del espíritu todo romanos, del derecho, y no de los prolegómenos filosóficos, estoicos, puestos en la época imperial a las sistematizaciones por los jurisconsultos autores de ellas, sino de la legislación republicana y de la interpretación pretorial. Como sin duda debe ser tema de una investigación minuciosa la evolución de la filosofía, al pasar de griega a helenística, hacia lo "crático", y la relación de esta evolución con el "craticismo" propio, esencial, de lo moderno.

    

    El capítulo sobre la filosofía medieval aporta la que será novedad para todos, la relación de la filosofía con la vida sobrenatural de segunda potencia, ya que esta vida no fuese novedad para los competentes en teología. El capítulo siguiente aporta la otra novedad de presentar la filosofía de Suárez como la representación por excelencia de la filosofía individualista que seria la del Renacimiento. La presentación de la filosofía de Suárez como una filosofía individualista resulta convincente de todo punto: la interpretación de los filosofemas característicos de Suárez en tal sentido, como opuesto al de los correspondientes escolásticos tradicionales, tomistas principalmente, arroja el resultado de la mas coherente y luminosa de las síntesis. La presentación de la misma filosofía como la representación por excelencia de la filosofía del Renacimiento no parecerá una simple consecuencia de ideas recibidas acerca de este y su filosofía a quien este de acuerdo con que la restauración de la escolástica en España se hace desde Vitoria en un nuevo mundo de problemas -muy principalmente los planteados justo por el Nuevo Mundo- y a quien recuerde el papel de maestro de los grandes filósofos europeos que ejerció efectivamente Suárez desde Descartes hasta Hegel y quizás aun mas acá. El capítulo debe estimarse como una de las mejor fundadas y mas brillantes reivindicaciones de la significación histórico-universal de la filosofía española. Particularmente notables son la interpretación de la fenomenológica como una filosofía de "mírame y no me toques", tan ingeniosa como certeramente aprehensora de la autentica esencia de esta dirección filosófica - ¿hay en ella precedencia de García Bacca o de Alfonso Reyes, en una Nota sobre El Espejo de Husserl publicada por el último en estos mismos Cuadernos y en que se define a la fenomenológica como filosofía del remilgo? y la exposición de la filosofía de Heidegger, la mas lúcida y original que conozco, sin dejar de ser tan fiel como la que más. Por último, difícil será encontrar en otro lugar una interpretación de las dos obras calderonianas como la que da García Bacca: nutrida de un conocimiento excepcional del ambiente cultural de las obras; llevando el análisis de cada una y de la relación entre las dos a Honduras que dan resultados tan sorprendentes por lo nuevos como por lo evidentes; desentrañando lo entrañablemente español de cada una y de las dos juntas.

    

    Lo anterior, por lo que se refiere a la filosofía y la literatura. Aun quedaría lo referente a la ciencia -ya tomada en cuenta como contenido esencial, ya utilizada como almaciga de ilustraciones originales de superlativa claridad; en ambos aspectos es quizás el capítulo sobre Bergson el culminante- y lo referente al estilo, del que me conformaré ya con recordar lo dicho al principio. Porque no hay Nota que pueda dar ni idea de todos los puntos de la obra de García Bacca dignos de ella.

    

    De dos corrientes de nuestra circunstancia cultural es obra de confluencia Filosofía en metáforas y parábolas y de otra afluente de la primera. La filosofía empezó por filosofar sobre la naturaleza, en general sobre lo distinto de ella misma, la filosofía, aunque no sin un rudimento, siquiera, de filosofar sobre si misma, de "filosofía de la filosofia''. Pero llegó un momento de su historia en que esta era ya tan problemática para ella, o la filosofía para si misma, que esta ha acabado por filosofar sobre si misma. La obra de García Bacca es menos que una filosofía de la filosofía o de la historia de la filosofía, por no llegar a unificar plenamente los "sentidos" que sucesivamente destaca en una continuidad histórica con sentido a su vez o en una conclusión general acerca de la filosofía. No pasa de una critica de algunas de las filosofías, un tanto meramente incidental además, pero de la que sin embargo, no dejaría de poderse inferir la dirección en que se movería una conclusión semejante. Pero es más que una mera Historia, más o menos incompleta, de la filosofía. Es una especie de tipología histórico-filosófica, absolutamente digna de parangonarse con las más coruscantes de la filosofía contemporánea.

    

    El filosofar sobre la filosofía conduce a definirla deslindándola de los colindantes "sectores de la cultura", tan naturalmente como el filosofar sobre la literatura a definir ésta mediante parejo deslinde - es relación entre El Deslinde de Alfonso Reyes y la obra de García Bacca muy bien visto por el Maestro Antonio Caso. Pero si en la definición o deslinde de la literatura puede parecer justificada la preferencia por la filosofía, por ser esta el instrumento para practicarlo, ya que el no puede menos de ser operación filosófica -aunque esto llevó a Reyes a lo contrario, a esquivar la filosofía-, ¿por que la preferencia por la literatura en la definición o deslinde de la filosofía? Por un innegable acercamiento entre ambas en los últimos tiempos, que parece bien debido a la razón de que la filosofía, después de haberse fecundado de su coyunda con las ciencias exactas y naturales, busca nueva fecundación en el maridaje con las ciencias humanas y los objetos de estas, entre los cuales la literatura se destaca por la doble eminencia de su forma escrita, que la hace tan aprehensible como el que mas de tales objetos, y de su fondo humano, que la hace mas universal que los demás entre los mismos.

    

    La segunda de las corrientes aludidas es la reflexión del pensamiento español sobre lo español, en busca de sí mismo, que es la inspiración radical de todo el pensamiento contemporáneo de lengua española hasta el punto que he procurado mostrar en repetidos trabajos. Por esta reflexión vino el pensamiento de lengua española a ser espontáneamente confluente con la filosofía de las filosofías. Baste recordar el caso de Ortega y sus Meditaciones sobre las circunstancias españolas, que muy significativamente iniciaron su publicación con Meditación de la Novela, primera de las del Quijote. La contribución de García Bacca a esta segunda corriente tampoco decae en absoluto de tan altos precedentes.

1945.

    Cuadernos Americanos, No. 5, 1945.