LA METAFÍSICA DE J. D. GARCÍA BACCA*

 

Observaciones a un pensamiento tan radicalmente original, tan largamente editado, tan parcialmente dado a conocer y más parcialmente aún conocido, no pueden ser más que improvisaciones temerarias. Sin embargo, aún éstas podrían tener algún valor: señalar posibles puntos de tropiezo[1] de los futuros lectores, que, señalados; podrían ser rectificados o evitados a tiempo por el autor en el resto de la obra. Es por lo que se arriesgan las observaciones siguientes.

 

1.     La física clásica ¿es una física de mera interpretación sin transformación alguna? La física actual ¿es una física de mera transformación sin interpretación alguna?

 

2.     En todo caso, la física actual no se limita a decir que (lo que se presenta fenoménicamente como) la materia es (lo que se presenta fenoménicamente como) la energía: transforma efectivamente aquéllo en ésto (se prescinde y prescindirá de la transformación de ésto en aquéllo, en razón del no perseguírsela por "anti-económica"). La física actual no es sólo una teoría interpretativa del mundo físico, como la clásica, sino una teoría de afectación de transformaciones dentro del mundo físico.

 

3.     En efecto, la física actual es teoría de la transformación de materia en energía-material. La materia y la energía de la física, si bien heterogéneas específicamente, es decir, como materia y energía, serían homogéneas genéricamente, como materiales o físicas ambas.

 

4.     Pero ¿cuál es el sentido de la transformación? ¿Transustancia (lo que se presenta fenoménicamente como) materia en (lo que se presenta fenoménicamente como) energía? ¿Produce causalmente lo segundo con lo primero? ¿O se limita a saber por "experiencia experimental" que haciendo ciertas manipulaciones con fenómenos materiales se siguen ciertos fenómenos energéticos, y hace aquellas manipulaciones -y se siguen estos efectos? (El que se provean y logren efectos mucho mayores que los vistos en la experiencia y aun en los experimentos previos, no alteraría sustancial o esencialmente la situación.) En otros términos: (lo que se presenta como) la materia ¿es sustancia de (lo que se presenta como) la materia? o, ¿es sustancia de (lo que se presenta como) la energía, causa de ésta o mero antecedente regular de ésta?

 

5.     En todo caso, en cuanto teoría de la transformación de (lo. que se presenta  como) la materia en energía, es teoría de operaciones materiales, de MANIPULACIONES con (lo que se presenta como) la materia, efectivamente transformadoras de ésto, es decir, a las que siguen efectivamente fenómenos energéticos.

 

6.     La metafísica clásica es una teoría de la existencia de los entes ideales idealmente fenoménicos, a distinción de los reales sensible o concienclalmente fenoménicos, de la existencia de los entes materiales y espirituales metafenoménicos, entre  ellos todos los infinitos reales y no meramente conceptuales, y singularmente Dios,  de la distinción entre los entes y el ser y de la creación y la aniquilación strictissimo sensu, es decir, de la creación de la nada y la aniquilación -en la nada. Teoría meramente interpretativa: se ha limitado, en efecto, a decir, por caso, que lo que se presenta fenoménicamente como materia es metafenoménicamente espíritu, o  que lo que se presenta fenoménicamente como espíritu es metafenoménicamente materia... ; pero no ha trastornado lo que se presenta como materia en espíritu, ni lo que se presenta como espíritu en materia... en ningún sentido, ni en el de la transustanciación, ni el de la producción causal, ni siquiera en el de la mera secuencia "causal".

 

7.     En efecto, no han sido ni son obra de la metafísica, ni de los metafísicos en cuanto tales, sino de la humanidad o naturaleza humana y de la Humanidad o los seres humanos en general, las sucesiones regulares de fenómenos físicos y psíquicos, o psíquicos y físicos, registrados hasta ahora, como la extinción pasajera de conciencias individuales siguientes a sendos buenos golpes en la cabeza o los movimientos de los cuerpos de los seres humanos siguientes a sendas voliciones de éstos.

 

8.     Sin embargo, en la metafísica del pasado, principalmente desde Kant inclusive, habría conatos de una metafísica que ya no sería una teoría meramente interpretativa del mundo -entero, del fenoménico por el metafenoménico- concebido, sino una teoría de transformaciones metafísicas, dentro del mundo fenoménico todo y aun entre éste y el metafenoménico.

 

9.     Es decir, de lo que se presenta fenoménicamente como real en lo que se presenta fenoménicamente como ideal o viceversa, digamos, si no de piedras, de materia cerebral en ideas o de éstas en materia cerebral; de lo que se presenta como físico o material en lo que se presenta como psíquico o espiritual o viceversa, digamos de materia cerebral en sentimientos o de éstos en materia cerebral; de los entes fenoménicos materiales y espirituales finitos en entes metafenoménicos, infinitos, incluso en Dios, o de Éste y éstos en aquéllos; de los entes en ser y del ser en entes; y de creaciones y aniquilaciones strictissimo sensu o "transformaciones" de la nada en entes y de entes en nada.

 

10.       Y, todo ello, no puramente in mete, como se había limitado a hacerlo, es decir, simplemente, a concebirlo, la metafísica clásica, o puede concebirse conforme a ella, sino efectivamente in re –como hasta aquí únicamente de Dios lo había pensado posible y efectivo el hombre.

 

11.       Lo que parece implicar que no se trataría, que no podría tratarse simplemente de transformaciones en el sentido de la secuencia causal, sino que se trataría, forzosamente, de transformaciones en el sentido de la producción causal, y hasta de la transustanciación, y hasta la creación y aniquilación en el repetido sentido.

 

12.       Transformaciones de órdenes de heterogeneidad muy superiores a la de (lo  que se presenta como) materia en (lo que se presenta como) energía de la física  actual: no entre términos específicamente heterogéneos, pero homogéneos genéricamente, sino -entre términos tan heterogéneos genéricamente como la materia y el  espíritu -inmaterial, y hasta más que genéricamente, e incluso que trascendentalmente, como la existencia y la inexistencia o el ser, y la nada.

 

13.       Tal teoría debe ser una teoría de operaciones con (lo que se presenta  como) la materia o (como) el espíritu mismo, efectivamente transformadora de  ellos en infinitos, en Dios, en ser, en nada -operaciones materiales, manuales, con  (lo que se presenta como) la materia y espirituales con (lo que se presenta como)  el espíritu -¿o al revés?-. En todo caso, según el anterior número 11, no de un simple hacerlas con fenómenos para que se sigan otros heterogéneos, por saber  que a los unos siguen los otros, según el anterior número 7, sino de producción causal, transustanciación, creación y aniquilación de un término heterogéneo con el otro.

 

14.       Cirugía, química, fisiológica y farmacopea transforman y transformarán más aún sexos, caracteres, inteligencias. ¿Transustanciación, producción causal o mera secuencia causal? Lo mismo puede preguntarse de las técnicas psíquicas de acción sobre el cuerpo y lo físico, sean las de la ciencia occidental actual o las tradicionales del Oriente.

 

15. La transformación de lo natural por la técnica parece del orden de homogeneidad mentado en el anterior número 3. La transformación de todo -lo humano por la economía parece también de un orden de homogeneidad parejo: la misma "vida material" del "materialismo" histórico, la vida económica -humana, es sólo lo que es en cuanto objeto de la conciencia humana. La concepción del materialismo histórico, de que lo espiritual es superestructura de la infraestructura que sería tal vida material, no basta por sí sola, o sin las concepciones del materialismo dialéctico, para concebir tal relación como transformación de lo económico en espiritual ni en el sentido de la transustanciación ni siquiera en el de la producción causal. -Lo mismo valdría en otra concepción paralela, la freudiana de la sublimación.

 

16.       ¿Podría ser la teoría misma de las operaciones de transformación metafísica lo operativo de las transformaciones de esta índole? No parece que por versar sobre tales operaciones o por sus objetos intencionales. En todo caso, por ser ella misma, en cuanto conjunto de actos intencionales, un conjunto de operaciones del espíritu. Pero, aun así, no parece que vaya a ser más operativa que cualesquiera otros actos del espíritu, de cualesquiera otros objetos intencionales, como los mentados en el anterior número 7.

 

17.       Parece, pues, que las operaciones objeto de la teoría deberían ser más bien  distintas de esta misma...

 

18.       Escribiendo ésto afecto al Sol. Pensando esto que estoy escribiendo también lo afecto -porque pensándolo afecto a mi cuerpo, pero ¿afecto a éste porque  lo pensado es lo ideal que sea, o porque el pensarlo es un acto psíquico en la bien  conocida, aunque incomprensible, concatenación de la relación entre lo físico y lo  psíquico en cada ser humano- mentada, una vez más, en el anterior número 7?

 

19.       Se trata de no seguir simplemente interpretando el mundo, sino de transformarlo, pero no ya sólo física, o humanamente, sino incluso metafísicamente, o  no ya dentro de lo físico, o de lo humano, sino de lo físico o/y lo humano a lo  metafísico. Cuando Marx llegó a la convicción de que se trataba de no seguir simplemente interpretando el mundo, sino de transformarlo, metió los escritos a lo  largo de los cuales había llegado a tal convicción en un cajón y se dedicó a operar la organización de la Internacional y la preparación de la revolución comunistas. No parece haber pensado que los manuscritos mismos o los pensamientos de que eran expresión escrita, fuesen el comienzo mismo suficiente de tal operar: en cuanto tales pensamientos habían sido o eran aún operantes de su dedicarse a operar la organización y la preparación indicadas, no debieron de parecerle suficientes en tal sentido. El nuevo metafísico -parece, analógicamente- debe meter sus manuscritos en un cajón y dedicarse a operar de otra suerte sobre (lo que se presenta como) la materia o (como) el espíritu mismo para transformarlos efectivamente.

 

20.       Los yacimientos de uranio son los rincones del mundo donde la materia se transforma naturalmente en energía, es decir, donde al fenómeno material de los minerales de uranio suceden los fenómenos energéticos radioactivos. Los laboratorios donde se trabaja con el uranio son los rincones del mundo donde se transforma planificadamente la materia en energía, es decir, donde a ciertas manipulaciones con fenómenos de materia siguen ciertos fenómenos de energía. ¿Cuáles son los rincones del mundo donde la materia se trasforma naturalmente en espíritu o éste en materia, o los fenómenos finitos en infinitos, en Dios, o viceversa, o los entes en ser o el ser en entes, o la nada en entes o éstos en nada -destacados entre los entes fenoménicos en general, los seres humanos en general, el pensamiento de éstos, el pensamiento metafísico clásico? ¿Cómo serían, a diferencia de todos éstos, los laboratorios donde transformar planificadamente la materia en espíritu y a la inversa, lo finito fenoménico en infinito, en Dios, y a la inversa, los entes en ser y el ser en entes, la nada en entes y los entes en nada?  ¿Cómo trabajarían con lo analogon de los minerales de uranio?

 

21.       Admitamos, en efecto, que lo más propiamente metafísico, lo metafenoménico, lo infinito, la creación y aniquilación, no fuesen más que concepciones humanas sin fundamento objetivo, sin objeto fuera de ellas mismas, sino sólo fundamento subjetivo, digamos "efectos" del amor y el odio al bien o el mal de las existencias de los entes: ¿qué sentido tendría la transformación metafísica? ¿transformar tales concepciones en -qué, o qué en tales concepciones?...

 

22.       La metafísica clásica parece poder, menos problemáticamente que ser  remplazada por una nueva metafísica de transformación, ser estudiada en una nueva filosofía de la filosofía, de la metafísica- clásica.

 

23.       La pregunta de Navarro merece ser beneficiada. Kant investigó las condiciones de posibilidad de la física de su tiempo y las de imposibilidad de la metafísica hasta su tiempo y las de una nueva metafísica, de interpretación y, al parecer, de transformación: la información de las sensaciones por el espacio, el tiempo y las categorías reguladas por las ideas; las ideas constituidas con las categorías independientemente de las sensaciones, el espacio y el tiempo; ... ¿ Cuáles son las condiciones de posibilidad de la actual física de transformación? ¿aquella información más la efectiva manipulación de ciertos fenómenos materiales? ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad de la nueva metafísica de transformación?, ¿qué más, la efectiva manipulación de qué fenómenos materiales o la efectiva operación con qué fenómenos espirituales? ...

 

24.       Las condiciones de posibilidad -y la razón suficiente de la idea de semejante metafísica parecen estar entrañadas en lo siguiente.

 

25.       La nueva "metafísica" parece ser el pleno desarrollo del programa de la Nueva Atlántida y el comienzo de la sexta parte del Discurso del Método, y en conclusión, pura y simplemente el pleno desarrollo técnico de la ciencia moderna. Ahora bien...

 

26.       El físico de la transformación es un taumaturgo -y un traumaturgo. El metafísico de la transformación sería un taumaturgo -divino y un traumaturgo demoníaco. La idea de tal metafísica es la soberbia idea de una encarnación de  (la idea de) Dios en el metafísico, no ya en la mente de éste, como en la metafísica clásica, de Aristóteles a Hegel, sino en la acción del metafísico, como en la acción divina. El ápice de la soberbia filosófica.

 

    Tres veces, por lo menos, cambió la perspectiva abierta por la lectura: a lo largo de los capítulos de los datos; desde el capítulo del ser y estar; y últimamente desde el final de las consideraciones acerca de los mundos natural y artificial. Bastaría para asegurarme que esta última perspectiva correrá la suerte de los anteriores con el curso ulterior de la lectura, y de que cuanto desde ella voy a decirle es temario, y sujeto a rectificaciones que haría yo mismo si no se anticipase V. a hacérmelas o moverme a hacerlas.

 

    Desde esta última perspectiva parece claro lo que va a ser esta metafísica actual, y el papel de los antecedentes -los capítulos leídos hasta aquí- en relación con ella.

 

    La metafísica actual parece ser el programa, de transformaciones de la realidad actualmente dada, ya actualmente emprendido, y la realización cabal del mismo, hasta donde sea posible -no: si es posible, en absoluto, puesto que si está emprendido...

 

    Cuestión sería si las transformaciones de tal programa son metafísicas en un sentido que no sea totalmente equívoco por respecto al sentido tradicional del término, caso en el que sería mejor renunciar al nombre venerable y todavía prestigioso, a pesar de todo. Ahora bien, es posible que en parte no lo sean, rotundamente; y en parte lo sean sólo dudosamente.

 

    Lo propiamente metafísico según la tradición serían realidades concebidas como esencialmente inexperimentables, o imposiblemente experimentables, incluso dando al término experiencia el sentido más lato posible:  no sólo el de toda percepción por medio de los sentidos, directamente o ayudados por medio de aparatos; ni siquiera también el de toda percepción interna o conciencia de fenómenos psíquicos; sino incluso el del conocimiento de los objetos ideales. Fenómenos perceptibles por medio de los sentidos, directamente y por medio de aparatos; fenómenos de conciencia y entes ideales se presentan ellos mismos; las realidades metafísicas no se presentan ellas mismas, sino que están meramente representadas por conceptos presentes ellos mismos y que las conciben como esencialmente impresentables ellas mismas o imposiblemente presentables ellas mismas -en formas de presencia o presentación como las tres indicadas, que sería lo que se diría vulgarmente en esta vida o en este mundo, a diferencia de la otra vida o el otro mundo.

 

    La teoría de la percepción vigente todavía, si no estoy atrasado de noticias, como tengo todas las razones para temer estarlo en estas cosas, es la de que los perceptos fenoménicos son fenómenos para la conciencia causados por procesos cerebrales, causados por procesos corporales, causados por procesos físicos como las ondas electromagnéticas causantes de los distintos colores del espectro, si no me he olvidado del todo de la pobre física que estudié en el bachillerato, o los que sean según la física que V. sabe. A mí me ha parecido siempre que, entonces, las ondas electromagnéticas mismas jamás podrán ser vistas, o fenómeno para la conciencia como los colores mismos -o que si pueden llegar a ser vistas, o ya lo son, entonces, de nuevo, una de dos: o se trataba sencillamente de algo comparable a los microbios antes de la invención del microscopio, causado a su vez por procesos físicos que no podrán ser vistos jamás, o hay que abandonar la tal teoría de la percepción. Ahora parece que se ven los átomos: pues, o los átomos eran como los microbios, y los átomos como fenómenos están causados por algo que no puede ser fenómeno, o -no hay más que fenómenos físicos perceptibles con los simples sentidos, o con ayuda de aparatos más o menos complicados... O la materia es y será imperceptible, o, si es fenómeno, no hay materia -verdaderamente metafísica o en el sentido propio de la tradición. Y lo mismo el alma sustancial: el día en que se tuviese conciencia de ella como la tenemos de la conciencia en el sentido de conjunto o corriente de los fenómenos de conciencia- se reconocería la inexistencia del alma sustancial como el sujeto y la causa de los fenómenos de conciencia, simple y por ello explicativo del fenómeno de la identidad del yo y de la propiedad o el atributo metafísico de la inmortalidad; y lo mismo Dios: el día en que se tuviese percepción o conciencia de Él -no digo conocimiento como de lo ideal, puesto que Dios es concebido como real- dejaría de ser el Dios concebido hasta ahora, y sería por lo menos dudoso que pudiera seguir llamándose Dios sin un equívoco excesivo. Cierto que los místicos ya lo experimentan en esta vida y mundo; pero también que la metafísica no mística se ha vedado hasta ahora usar de tal experiencia en su propio y puro seno.

     

Pues bien, parece que la metafísica actual del programa mentado tendrá que probar, incluso después de haber probado de hecho a posteriori: la posibilidad de las transformaciones de su programa que su actualidad no la diferencia de la metafísica hasta el punto de un equívoco inadmisible, probando que las transformaciones de su programa no dejan de ser metafísicas en e! sentido tradicional, sino que lo son justamente en este sentido, o que no son transformaciones simplemente en el plano o entre los planos de lo experimentable latissimo sensu; que, por ejemplo, el soma no es, relativamente al cuerpo, lo que las ondas electromagnéticas o los átomos perceptibles relativamente a los colores o los fenómenos visibles, en general, a simple vista, sino lo que las ondas o los átomos imperceptibles, si lo fuesen, o la materia concebida como imperceptible.

 

     Probar simplemente que todo lo así concebido tradicionalmente no pasa de ser una concepción sin realidad de verdad alguna, no sería metafísica, ni actual, ni tradicional, sino crítica, que podría ser muy actual sin dejar de ser tradicional. Así que el probar tal no bastaría para que todas las transformaciones probadas de hecho y a posteriori serían metafísicas, sino más bien probar que toda metafísica es imposible: la tradicional, por tal prueba; y la actual, por tal prueba, que haría imposible seguir hablando de metafísica sino un equívoco excesivo. Las más estupendas transformaciones dentro de esta vida y de este mundo serán más estupendas todavía que las efectuadas hasta la fecha, pero serán del mismo orden fenoménico, no del orden metafísico: serán transformaciones de distinto grado todo lo alto que se quisiera entre cosas de la misma esencia, pero no entre cosas de diferente esencia. Ahora que si nos hacen realmente inmortales como los puros fenómenos que seríamos, desideratum de la medicina y biología de esta vida y de este mundo, que no es ninguna metafísica -aunque V. propendería a llamarla así si tal realizara-, o si nos presentan un día a Dios en un telescopio o microscopio ultra- lo que sea, iba a decir "puede que nos pasmen" pero prefiero decir "puede que ni nos pasmen", viniendo después de cuanto habría venido antes. Y no es nada seguro que tuviésemos que agradecer ni lo uno ni lo otro.

 

     En serio: me temo que la metafísica actual se quede en una metafísica del género de la actual metapsíquica, claro que perfeccionada, y en una metateología del mismo género. Y me lo temo porque en el fondo, en el fondo de cuanto llevo escrito, me temo que el enorme saber científico de V., y especialmente el físico, le hagan fundir -no confundir, cosa imposible para una mente como la suya- lo físico y lo metafísico definitivamente, o no simplemente como ilustración de lo segundo por lo primero que no pasaría de analógica o cosa así.

 

     Lo mismo todo con referencia singular al concepto principalísimo de la metafísica tradicional y de la metafísica actual: el día en que, no el Dios-primer motor, sino el Hombre-primer motor lo haya transformado todo de hecho y a posteriori en el "ocasionalismo" de su sentido de V., en irracional, fáctico, contingente, o en que nos haya quitado de hecho y a posteriori, no ya toda esperanza, sin toda querencia de dar razón o explicar o comprender, pues si tal transformación operó, en ella quedamos incluidos con todo y nuestra racionalidad -dicho a la mexicana-, no nos quedará razón para concebirlo como Dios, pero si nos quedase, tampoco lo concebiríamos como Dios, razón de ser de todo, incluso de sí mismo. Sería la prueba de hecho y a posteriori de la pura inexistencia -ya no de la imposibilidad- de todo lo metafísico y de toda metafísica sobre ello, que sería el colmo de las paradojas seguir llamando metafísica, por muy actual que fuese, y sería efectivamente, lo  así llamado. Sería la prueba del poder infinito (?)  que el hombre piensa tener  -pero que no sería potente para hacerle o dejarle reconocer que él era el Dios en  que había creído o sobre el que había hecho teología en edades arcaicas de su existencia histórica.

 

     Por lo demás, quizá la metafísica actual tiene supuestos muy curiosos: los  unos, materialistas, y los otros, idealistas, aunque quizá lo uno y lo otro sean en el  fondo lo mismo: idealismo de reducción de todo al plano fenoménico de las transformaciones susocomentadas - materialismo de este plano, no por fenoménico  menos materialista...

 

      Pero ésto sería caso particular -¿o todo lo contrario, recipiente común?- de  algo que me ha alarmado repetidamente, frecuentemente, a lo largo de la lectura:  que los novísimos conceptos con que V. clasifica la realidad toda se cruzan con  aquellos con que la clasificó la tradición, de forma que, si éstos tienen fundamentum  in re, in re fenoménica, los suyos serán forzosamente equívocos, englobando cada  uno de ellos, con pretensión de unívoco, una pluralidad equívoca o analógica.      

 

Me referiré a una sola pareja de conceptos, bien que capital: ser y ente. La  terminología tradicional y corriente entiende por ser, a distinción de ente, cardinalmente o la existencia o la esencia; V. entiende por ser un estado de ¿los seres  o los entes?, a distinción del estado de ente, pero también a distinción de la existencia y de la esencia, sean éstas estados o no -¿o he entendida mal, lo que es muy probable?-, lo que haría preferible remplazar sus términos ser y ente por  otros completamente distintos. . . Las transformaciones ontológicas son otra cosa,  pero de ellas en otra ocasión.

 

      Muchas más cosas, de detalle, le diría; pero con las anteriores hay bastantes   para una -primera y aventuradísima vez. No he borrado nada de lo que puse a   lápiz en el original, no por falta de tiempo, ni tampoco por contumacia, ni para   probarle que leí la obra, sino para pábulo de su curiosidad -con tal que tenga V.   presente lo que presente le ruego tener: que no ratifico ni una sola de las cosas   que a lápiz puse, ni de las que le he escrito aquí a pluma, hasta haber leído-  ¡ay, Dios mío, no sólo todos estos prolegómenos, sino la obra entera cuyos van a   ser! Y entonces es lo más probable que no ratifique ninguno, sino que los rectifique todos.

 

       Sería para matarle a V., si la lectura de cualquiera de sus escritos no fuese una a cada paso renovada admiración por todo, desde la originalidad del pensamiento hasta los pormenores del estilo. Había de ser su Metafísica actual pura falsedad, o a su propia manera, irrealidad-de-falsedad, y sería mucho más fascinante, sugerente, desafiante y amena, que las más conspicuas de las tenidas por verdades. Aunque sé que este elogio no le hará maldita la gracia, porque V. no es todavía tan escéptico como yo.

 

JOSÉ GAOS +

 

EL COLEGIO DE MÉXICO



* En febrero de 1963, apareció el libro del Dr. Juan David García Bacca: Metafísica natural estabilizada y problemática metafísica espontánea, Fondo de Cultura Económica, Serie de Diánoia. El Dr. José Gaos envió al autor las notas que ahora publicamos en fase de proyecto para un comentario que habría de publicarse en este Anuario. El proyecto no llegó a su redacción última y el texto permaneció en manos del destinatario que ha tenido la gentileza de enviarlo a los editores de Diánoia para su publicación.

 

[1] Hay toda una escala: dificultades, malentendidos, dudas, reparos u objeciones.