| LA METAFÍSICA DE J. D. GARCÍA
BACCA* Observaciones a un pensamiento tan radicalmente original,
tan largamente editado, tan parcialmente dado a conocer y más parcialmente
aún conocido, no pueden ser más que improvisaciones temerarias. Sin
embargo, aún éstas podrían tener algún valor: señalar posibles puntos
de tropiezo[1]
de los futuros lectores, que, señalados; podrían ser rectificados
o evitados a tiempo por el autor en el resto de la obra. Es por lo
que se arriesgan las observaciones siguientes.
1.
La física clásica ¿es una física de mera
interpretación sin transformación alguna?
La física actual ¿es una física de mera transformación sin interpretación
alguna?
2.
En todo caso, la física actual no se limita
a decir que (lo que se presenta fenoménicamente como) la materia es
(lo que se presenta fenoménicamente como) la energía: transforma efectivamente
aquéllo en ésto (se prescinde y prescindirá de la transformación
de ésto en aquéllo, en razón del no perseguírsela por
"anti-económica"). La física actual no es sólo una teoría
interpretativa del mundo físico, como la clásica, sino una teoría
de afectación de transformaciones dentro del mundo físico.
3.
En efecto, la física actual es teoría
de la transformación de materia en energía-material. La materia y
la energía de la física, si bien heterogéneas específicamente,
es decir, como materia y energía, serían homogéneas genéricamente,
como materiales o físicas ambas.
4.
Pero ¿cuál es el sentido de la transformación?
¿Transustancia (lo que se presenta
fenoménicamente como) materia en (lo que se presenta fenoménicamente
como) energía? ¿Produce causalmente lo segundo con lo primero?
¿O se limita a saber por "experiencia experimental" que
haciendo ciertas manipulaciones con fenómenos materiales se siguen
ciertos fenómenos energéticos, y hace aquellas manipulaciones -y se
siguen estos efectos? (El que se provean y logren efectos mucho
mayores que los vistos en la experiencia y aun en los experimentos
previos, no alteraría sustancial o esencialmente la situación.) En
otros términos: (lo que se presenta como) la materia ¿es sustancia
de (lo que se presenta como) la materia? o, ¿es sustancia de (lo que
se presenta como) la energía, causa de ésta o mero antecedente regular
de ésta?
5.
En todo
caso, en cuanto teoría de la transformación de (lo. que se presenta como) la materia en energía, es teoría de operaciones
materiales, de MANIPULACIONES con (lo que se presenta como) la
materia, efectivamente transformadoras de ésto, es decir, a
las que siguen efectivamente fenómenos energéticos.
6.
La metafísica clásica es una teoría de
la existencia de los entes ideales idealmente fenoménicos, a distinción
de los reales sensible o concienclalmente fenoménicos, de la existencia
de los entes materiales y espirituales metafenoménicos, entre ellos todos los infinitos reales y no meramente
conceptuales, y singularmente Dios,
de la distinción entre los entes y el ser y de la creación
y la aniquilación strictissimo sensu, es decir, de
la creación de la nada y la aniquilación -en la nada. Teoría meramente
interpretativa: se ha limitado, en efecto, a decir, por caso, que
lo que se presenta fenoménicamente como materia es metafenoménicamente
espíritu, o que lo que se presenta
fenoménicamente como espíritu es metafenoménicamente materia... ;
pero no ha trastornado lo que se presenta como materia en espíritu,
ni lo que se presenta como espíritu en materia... en ningún sentido,
ni en el de la transustanciación, ni el de la producción causal, ni
siquiera en el de la mera secuencia "causal".
7.
En efecto,
no han sido ni son obra de la metafísica, ni de los metafísicos en
cuanto tales, sino de la humanidad o naturaleza humana y de la Humanidad
o los seres humanos en general, las sucesiones regulares de fenómenos
físicos y psíquicos, o psíquicos y físicos, registrados hasta ahora,
como la extinción pasajera de conciencias individuales siguientes
a sendos buenos golpes en la cabeza o los movimientos de los cuerpos
de los seres humanos siguientes a sendas voliciones de éstos.
8.
Sin embargo,
en la metafísica del pasado, principalmente desde Kant inclusive,
habría conatos de una metafísica que ya no sería una teoría meramente
interpretativa del mundo -entero, del fenoménico por el metafenoménico-
concebido, sino una teoría de transformaciones metafísicas,
dentro del mundo fenoménico todo y aun entre éste y el metafenoménico.
9.
Es decir, de lo que se presenta fenoménicamente
como real en lo que se presenta fenoménicamente como ideal o viceversa,
digamos, si no de piedras, de materia cerebral en ideas o de éstas
en materia cerebral; de lo que se presenta como físico o material
en lo que se presenta como psíquico o espiritual o viceversa, digamos
de materia cerebral en sentimientos o de éstos en materia cerebral;
de los entes fenoménicos materiales y espirituales finitos en entes
metafenoménicos, infinitos, incluso en Dios, o de Éste y éstos en
aquéllos; de los entes en ser y del ser en entes; y de creaciones
y aniquilaciones strictissimo sensu o "transformaciones"
de la nada en entes y de entes en nada.
10.
Y, todo ello, no puramente in mete,
como se había limitado a hacerlo, es decir, simplemente, a concebirlo,
la metafísica clásica, o puede concebirse conforme a ella, sino efectivamente
in re –como hasta aquí únicamente de Dios lo había pensado
posible y efectivo el hombre.
11.
Lo que parece implicar que no se trataría,
que no podría tratarse simplemente de transformaciones en el sentido
de la secuencia causal, sino que se trataría, forzosamente,
de transformaciones en el sentido de la producción causal,
y hasta de la transustanciación, y hasta la creación
y aniquilación en el repetido sentido.
12.
Transformaciones de órdenes de heterogeneidad
muy superiores a la de (lo que
se presenta como) materia en (lo que se presenta como) energía de
la física actual: no entre términos específicamente heterogéneos,
pero homogéneos genéricamente, sino -entre términos tan heterogéneos
genéricamente como la materia y el
espíritu -inmaterial, y hasta más que genéricamente, e incluso
que trascendentalmente, como la existencia y la inexistencia o el
ser, y la nada.
13.
Tal teoría debe ser una teoría de operaciones
con (lo que se presenta como)
la materia o (como) el espíritu mismo, efectivamente transformadora
de ellos en infinitos, en Dios, en ser, en nada
-operaciones materiales, manuales, con
(lo que se presenta como) la materia y espirituales con (lo
que se presenta como) el espíritu
-¿o al revés?-. En todo caso, según el anterior número 11, no de un
simple hacerlas con fenómenos para que se sigan otros heterogéneos,
por saber que a los unos siguen los otros, según el anterior
número 7, sino de producción causal, transustanciación, creación y
aniquilación de un término heterogéneo con el otro.
14.
Cirugía, química, fisiológica y farmacopea
transforman y transformarán más aún sexos, caracteres, inteligencias.
¿Transustanciación, producción causal o mera secuencia causal? Lo
mismo puede preguntarse de las técnicas psíquicas de acción sobre
el cuerpo y lo físico, sean las de la ciencia occidental actual o
las tradicionales del Oriente.
15.
La transformación de lo natural por la técnica parece del orden de homogeneidad
mentado en el anterior número 3. La transformación de todo -lo humano
por la economía parece también de un orden de homogeneidad parejo:
la misma "vida material" del "materialismo" histórico,
la vida económica -humana, es sólo lo que es en cuanto objeto de la
conciencia humana. La concepción del materialismo histórico,
de que lo espiritual es superestructura de la infraestructura que
sería tal vida material, no basta por sí sola, o sin las concepciones
del materialismo dialéctico, para concebir tal relación
como transformación de lo económico en espiritual ni en el sentido
de la transustanciación ni siquiera en el de la producción causal.
-Lo mismo valdría en otra concepción paralela, la freudiana de la
sublimación.
16.
¿Podría ser la teoría misma de las operaciones
de transformación metafísica lo operativo de las transformaciones
de esta índole? No parece que por versar sobre tales operaciones o
por sus objetos intencionales. En todo caso, por ser ella misma,
en cuanto conjunto de actos intencionales, un conjunto de operaciones
del espíritu. Pero, aun así, no parece que vaya a ser más operativa
que cualesquiera otros actos del espíritu, de cualesquiera otros objetos
intencionales, como los mentados en el anterior número 7.
17.
Parece, pues, que las operaciones objeto
de la teoría deberían ser más bien
distintas de esta misma.
18.
Escribiendo ésto afecto al Sol. Pensando
esto que estoy escribiendo también lo afecto -porque pensándolo afecto
a mi cuerpo, pero ¿afecto a éste porque
lo pensado es lo ideal que sea, o porque el
pensarlo es un acto psíquico en la bien
conocida, aunque incomprensible, concatenación de la relación
entre lo físico y lo psíquico
en cada ser humano- mentada, una vez más, en el anterior número 7?
19.
Se trata de no seguir simplemente interpretando
el mundo, sino de transformarlo, pero no ya sólo física, o humanamente,
sino incluso metafísicamente, o no
ya dentro de lo físico, o de lo humano, sino de lo físico o/y lo humano
a lo metafísico. Cuando Marx
llegó a la convicción de que se trataba de no seguir simplemente interpretando
el mundo, sino de transformarlo, metió los escritos a lo largo de los cuales había llegado a tal convicción
en un cajón y se dedicó a operar la organización de la Internacional
y la preparación de la revolución comunistas. No parece haber pensado
que los manuscritos mismos o los pensamientos de que eran expresión
escrita, fuesen el comienzo mismo suficiente de tal operar: en cuanto
tales pensamientos habían sido o eran aún operantes de su dedicarse
a operar la organización y la preparación indicadas, no debieron de
parecerle suficientes en tal sentido. El nuevo metafísico -parece,
analógicamente- debe meter sus manuscritos en un cajón y dedicarse
a operar de otra suerte sobre (lo que se presenta como) la materia
o (como) el espíritu mismo para transformarlos efectivamente.
20.
Los yacimientos de uranio son los rincones
del mundo donde la materia se transforma naturalmente en energía,
es decir, donde al fenómeno material de los minerales de uranio suceden
los fenómenos energéticos radioactivos. Los laboratorios donde se
trabaja con el uranio son los rincones del mundo donde se transforma
planificadamente la materia en energía, es decir, donde a ciertas
manipulaciones con fenómenos de materia siguen ciertos fenómenos de
energía. ¿Cuáles son los rincones del mundo donde la materia se trasforma
naturalmente en espíritu o éste en materia, o los fenómenos finitos
en infinitos, en Dios, o viceversa, o los entes en ser o el ser en
entes, o la nada en entes o éstos en nada -destacados entre
los entes fenoménicos en general, los seres humanos en general, el
pensamiento de éstos, el pensamiento metafísico clásico? ¿Cómo serían,
a diferencia de todos éstos, los laboratorios donde transformar planificadamente
la materia en espíritu y a la inversa, lo finito fenoménico en infinito,
en Dios, y a la inversa, los entes en ser y el ser en entes, la nada
en entes y los entes en nada? ¿Cómo
trabajarían con lo analogon de los minerales de uranio?
21.
Admitamos, en efecto, que lo más
propiamente metafísico, lo metafenoménico, lo infinito, la creación
y aniquilación, no fuesen más que concepciones humanas sin fundamento
objetivo, sin objeto fuera de ellas mismas, sino sólo fundamento subjetivo,
digamos "efectos" del amor y el odio al bien o el mal de
las existencias de los entes: ¿qué sentido tendría la transformación
metafísica? ¿transformar tales concepciones en -qué, o qué
en tales concepciones?
22.
La metafísica clásica parece poder, menos
problemáticamente que ser remplazada
por una nueva metafísica de transformación, ser estudiada en una nueva
filosofía de la filosofía, de la metafísica- clásica.
23.
La pregunta de Navarro merece ser beneficiada.
Kant investigó las condiciones de posibilidad de la física de su tiempo
y las de imposibilidad de la metafísica hasta su tiempo y las de una
nueva metafísica, de interpretación y, al parecer, de transformación:
la información de las sensaciones por el espacio, el tiempo y las
categorías reguladas por las ideas; las ideas constituidas con las
categorías independientemente de las sensaciones, el espacio y el
tiempo; ... ¿ Cuáles son las condiciones de posibilidad de la actual
física de transformación? ¿aquella información más la efectiva
manipulación de ciertos fenómenos materiales? ¿Cuáles son las condiciones
de posibilidad de la nueva metafísica de transformación?, ¿qué
más, la efectiva manipulación de qué fenómenos materiales
o la efectiva operación con qué fenómenos espirituales? ...
24.
Las condiciones de posibilidad -y la razón
suficiente de la idea de semejante metafísica parecen estar
entrañadas en lo siguiente.
25.
La nueva "metafísica" parece
ser el pleno desarrollo del programa de la Nueva Atlántida
y el comienzo de la sexta parte del Discurso del Método, y
en conclusión, pura y simplemente el pleno desarrollo técnico de la
ciencia moderna. Ahora bien...
26.
El físico de la transformación es un taumaturgo
-y un traumaturgo. El metafísico de la transformación sería un taumaturgo
-divino y un traumaturgo demoníaco. La idea de tal metafísica es la
soberbia idea de una encarnación de
(la idea de) Dios en el metafísico, no ya en la mente de éste,
como en la metafísica clásica, de Aristóteles a Hegel, sino en la
acción del metafísico, como en la acción divina. El ápice de la soberbia
filosófica. Tres veces, por lo
menos, cambió la perspectiva abierta por la lectura: a lo largo de
los capítulos de los datos; desde el capítulo del ser y estar; y últimamente
desde el final de las consideraciones acerca de los mundos natural
y artificial. Bastaría para asegurarme que esta última perspectiva
correrá la suerte de los anteriores con el curso ulterior de la lectura,
y de que cuanto desde ella voy a decirle es temario, y sujeto a rectificaciones
que haría yo mismo si no se anticipase V. a hacérmelas o moverme a
hacerlas. Desde esta última perspectiva parece claro
lo que va a ser esta metafísica actual, y el papel de los antecedentes
-los capítulos leídos hasta aquí- en relación con ella. La metafísica actual parece ser el programa,
de transformaciones de la realidad actualmente dada, ya actualmente
emprendido, y la realización cabal del mismo, hasta donde sea posible
-no: si es posible, en absoluto, puesto que si está emprendido... Cuestión sería si las transformaciones de
tal programa son metafísicas en un sentido que no sea totalmente equívoco
por respecto al sentido tradicional del término, caso en el que sería
mejor renunciar al nombre venerable y todavía prestigioso, a pesar
de todo. Ahora bien, es posible que en parte no lo sean, rotundamente;
y en parte lo sean sólo dudosamente. Lo propiamente metafísico según la tradición
serían realidades concebidas como esencialmente inexperimentables,
o imposiblemente experimentables, incluso dando al término experiencia
el sentido más lato posible:
no sólo el de toda percepción por medio de los sentidos,
directamente o ayudados por medio de aparatos; ni siquiera también
el de toda percepción interna o conciencia de fenómenos psíquicos;
sino incluso el del conocimiento de los objetos ideales. Fenómenos
perceptibles por medio de los sentidos, directamente y por medio de
aparatos; fenómenos de conciencia y entes ideales se presentan ellos
mismos; las realidades metafísicas no se presentan ellas mismas, sino
que están meramente representadas por conceptos presentes ellos mismos
y que las conciben como esencialmente impresentables ellas mismas
o imposiblemente presentables ellas mismas -en formas de presencia
o presentación como las tres indicadas, que sería lo que se diría
vulgarmente en esta vida o en este mundo, a diferencia de
la otra vida o el otro mundo. La teoría de la percepción vigente todavía,
si no estoy atrasado de noticias, como tengo todas las razones para
temer estarlo en estas cosas, es la de que los perceptos fenoménicos
son fenómenos para la conciencia causados por procesos cerebrales,
causados por procesos corporales, causados por procesos físicos como
las ondas electromagnéticas causantes de los distintos colores del
espectro, si no me he olvidado del todo de la pobre física que estudié
en el bachillerato, o los que sean según la física que V. sabe. A
mí me ha parecido siempre que, entonces, las ondas electromagnéticas
mismas jamás podrán ser vistas, o fenómeno para la conciencia como
los colores mismos -o que si pueden llegar a ser vistas, o ya lo son,
entonces, de nuevo, una de dos: o se trataba sencillamente de algo
comparable a los microbios antes de la invención del microscopio,
causado a su vez por procesos físicos que no podrán ser vistos jamás,
o hay que abandonar la tal teoría de la percepción. Ahora parece que
se ven los átomos: pues, o los átomos eran como los microbios, y los
átomos como fenómenos están causados por algo que no puede ser fenómeno,
o -no hay más que fenómenos físicos perceptibles con los simples sentidos,
o con ayuda de aparatos más o menos complicados... O la materia es
y será imperceptible, o, si es fenómeno, no hay materia -verdaderamente
metafísica o en el sentido propio de la tradición. Y lo mismo el alma
sustancial: el día en que se tuviese conciencia de ella como la tenemos
de la conciencia en el sentido de conjunto o corriente de los fenómenos
de conciencia- se reconocería la inexistencia del alma sustancial
como el sujeto y la causa de los fenómenos de conciencia, simple y
por ello explicativo del fenómeno de la identidad del yo y de la propiedad
o el atributo metafísico de la inmortalidad; y lo mismo Dios: el día
en que se tuviese percepción o conciencia de Él -no digo conocimiento
como de lo ideal, puesto que Dios es concebido como real- dejaría
de ser el Dios concebido hasta ahora, y sería por lo menos dudoso
que pudiera seguir llamándose Dios sin un equívoco excesivo. Cierto
que los místicos ya lo experimentan en esta vida y mundo; pero también
que la metafísica no mística se ha vedado hasta ahora usar de tal
experiencia en su propio y puro seno. Pues bien, parece que la metafísica actual del programa
mentado tendrá que probar, incluso después de haber probado de hecho
a posteriori: la posibilidad de las transformaciones de su programa
que su actualidad no la diferencia de la metafísica
hasta el punto de un equívoco inadmisible, probando que las transformaciones
de su programa no dejan de ser metafísicas en e! sentido tradicional,
sino que lo son justamente en este sentido, o que no son transformaciones
simplemente en el plano o entre los planos de lo experimentable latissimo
sensu; que, por ejemplo, el soma no es, relativamente al
cuerpo, lo que las ondas electromagnéticas o los átomos perceptibles
relativamente a los colores o los fenómenos visibles, en general,
a simple vista, sino lo que las ondas o los átomos imperceptibles,
si lo fuesen, o la materia concebida como imperceptible. Probar simplemente que todo lo así concebido
tradicionalmente no pasa de ser una concepción sin realidad de verdad
alguna, no sería metafísica, ni actual, ni tradicional, sino crítica,
que podría ser muy actual sin dejar de ser tradicional. Así que el
probar tal no bastaría para que todas las transformaciones probadas
de hecho y a posteriori serían metafísicas, sino más bien probar
que toda metafísica es imposible: la tradicional, por tal prueba;
y la actual, por tal prueba, que haría imposible seguir hablando de
metafísica sino un equívoco excesivo. Las más estupendas transformaciones
dentro de esta vida y de este mundo serán más estupendas todavía que
las efectuadas hasta la fecha, pero serán del mismo orden fenoménico,
no del orden metafísico: serán transformaciones de distinto
grado todo lo alto que se quisiera entre cosas de la misma esencia,
pero no entre cosas de diferente esencia. Ahora que si nos hacen realmente
inmortales como los puros fenómenos que seríamos, desideratum
de la medicina y biología de esta vida y de este mundo, que
no es ninguna metafísica -aunque V. propendería a llamarla así si
tal realizara-, o si nos presentan un día a Dios en un telescopio
o microscopio ultra- lo que sea, iba a decir "puede que nos pasmen"
pero prefiero decir "puede que ni nos pasmen", viniendo
después de cuanto habría venido antes. Y no es nada seguro que tuviésemos
que agradecer ni lo uno ni lo otro. En serio: me temo que la metafísica actual
se quede en una metafísica del género de la actual metapsíquica,
claro que perfeccionada, y en una metateología del mismo
género. Y me lo temo porque en el fondo, en el fondo de cuanto
llevo escrito, me temo que el enorme saber científico de V., y especialmente
el físico, le hagan fundir -no confundir, cosa imposible para una
mente como la suya- lo físico y lo metafísico definitivamente,
o no simplemente como ilustración de lo segundo por lo primero que
no pasaría de analógica o cosa así. Lo mismo todo con referencia singular al
concepto principalísimo de la metafísica tradicional y de la metafísica
actual: el día en que, no el Dios-primer motor, sino el Hombre-primer
motor lo haya transformado todo de hecho y a posteriori en
el "ocasionalismo" de su sentido de V., en irracional,
fáctico, contingente, o en que nos haya quitado de hecho y a posteriori,
no ya toda esperanza, sin toda querencia de dar razón o explicar o
comprender, pues si tal transformación operó, en ella quedamos incluidos
con todo y nuestra racionalidad -dicho a la mexicana-, no nos quedará
razón para concebirlo como Dios, pero si nos quedase, tampoco lo concebiríamos
como Dios, razón de ser de todo, incluso de sí mismo. Sería la prueba
de hecho y a posteriori de la pura inexistencia -ya no de la
imposibilidad- de todo lo metafísico y de toda metafísica sobre ello,
que sería el colmo de las paradojas seguir llamando metafísica, por
muy actual que fuese, y sería efectivamente, lo
así llamado. Sería la prueba del poder infinito (?)
que el hombre piensa tener -pero que no sería potente para hacerle o dejarle
reconocer que él era el Dios en que
había creído o sobre el que había hecho teología en edades arcaicas
de su existencia histórica. Por lo demás, quizá la metafísica actual
tiene supuestos muy curiosos: los
unos, materialistas, y los otros, idealistas, aunque quizá
lo uno y lo otro sean en el fondo
lo mismo: idealismo de reducción de todo al plano fenoménico de las
transformaciones susocomentadas - materialismo de este plano, no por
fenoménico menos materialista... Pero ésto
sería caso particular -¿o todo lo contrario, recipiente común?- de algo que me ha alarmado repetidamente, frecuentemente,
a lo largo de la lectura: que
los novísimos conceptos con que V. clasifica la realidad toda se cruzan
con aquellos con que la clasificó
la tradición, de forma que, si éstos tienen fundamentum in re, in re fenoménica,
los suyos serán forzosamente equívocos, englobando cada uno de ellos, con pretensión de unívoco, una
pluralidad equívoca o analógica.
Me referiré a una sola pareja de conceptos, bien que capital:
ser y ente. La terminología
tradicional y corriente entiende por ser, a distinción de ente, cardinalmente
o la existencia o la esencia; V. entiende por ser un estado de ¿los
seres o los entes?, a distinción del estado de ente,
pero también a distinción de la existencia y de la esencia, sean éstas
estados o no -¿o he entendida mal, lo que es muy probable?-, lo que
haría preferible remplazar sus términos ser y ente por otros completamente distintos. . . Las transformaciones
ontológicas son otra cosa, pero
de ellas en otra ocasión. Muchas más cosas, de detalle, le diría;
pero con las anteriores hay bastantes
para una -primera y aventuradísima vez. No he borrado nada
de lo que puse a lápiz en
el original, no por falta de tiempo, ni tampoco por contumacia, ni
para probarle que leí la obra, sino para pábulo
de su curiosidad -con tal que tenga V.
presente lo que presente le ruego tener: que no ratifico ni
una sola de las cosas que
a lápiz puse, ni de las que le he escrito aquí a pluma, hasta haber
leído- ¡ay, Dios mío, no sólo todos estos prolegómenos,
sino la obra entera cuyos van a ser!
Y entonces es lo más probable que no ratifique ninguno, sino que los
rectifique todos. Sería para matarle a V., si la lectura
de cualquiera de sus escritos no fuese una a cada paso renovada admiración
por todo, desde la originalidad del pensamiento hasta los pormenores
del estilo. Había de ser su Metafísica actual pura falsedad, o a su
propia manera, irrealidad-de-falsedad, y sería mucho más fascinante,
sugerente, desafiante y amena, que las más conspicuas de las tenidas
por verdades. Aunque sé que este elogio no le hará maldita la gracia,
porque V. no es todavía tan escéptico como yo. JOSÉ GAOS EL COLEGIO DE MÉXICO * En febrero de
1963, apareció el libro del Dr. Juan David García Bacca: Metafísica
natural estabilizada y problemática metafísica espontánea, Fondo
de Cultura Económica, Serie de Diánoia. El Dr. José Gaos envió al
autor las notas que ahora publicamos en fase de proyecto para un
comentario que habría de publicarse en este Anuario. El proyecto
no llegó a su redacción última y el texto permaneció en manos del
destinatario que ha tenido la gentileza de enviarlo a los editores
de Diánoia para su publicación.
[1]
Hay toda una escala: dificultades, malentendidos,
dudas, reparos u objeciones. |