Disertaciones Latinas de Kant
Traducción:Juan David García Bacca
| SECCIÓN
PRIMERA
DE
LA NOCIÓN DE MUNDO EN GENERAL § 1 |
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En la exposición del concepto a estudiar, además de las notas
que pertenecen al conocimiento distinto del objeto, atendí algún tanto
a la génesis doble
del mismo, por virtud de la naturaleza de la mente, lo cual, por poder servir, para ejemplo
del método para comprender más perfectamente lo metafísico, me parece
no poco digno de recomendación.
Porque una cosa es, dadas las partes, concebir la composición del Todo, mediante una noción
abstracta del entendimiento; y otra, tratar
tal noción general, cual
si fuera un problema de la razón, mediante la facultad sensitiva de
conocer, esto es:
representársela en concreto en un intuito distinto. Lo primero
se hace mediante el concepto de composición en general, en cuanto se contienen
bajo él muchas cosas (en sus respectos mutuos), y, por tanto, mediante
ideas del entendimiento y universales;
lo otro se apoya
en condiciones del tiempo, en cuanto, añadiendo sucesivamente partes
a partes, el concepto de "compuesto" resulta posible genéticamente,
esto es: mediante síntesis, y pertenece a las leyes del intuito. Parecidamente, dado el compuesto sustancial, se llega
fácilmente a la
idea de simples,
descartando en toda su generalidad
la noción intelectual de composición;
pues lo que queda, al descartar toda unión, son tos simples. Empero, según las leyes del conocimiento intuitivo, no se
llega a eso, es decir: no se elimina toda composición, sino retrocediendo
del Todo dado a tantas partes
cuantas sean posibles, esto es: mediante análisis, que, a su vez,
se basa en la condición de tiempo. Mas porque para compuesto
se requiere multitud de partes, empero para Todo
se requiere omnitud, ni
análisis ni síntesis serán completos —y, por esto, ni por el primero
surgirá el concepto de simple,
ni por la segunda el concepto de Todo—
a no ser que ambos puedan terminarse
en un tiempo finito y señalable.
* A las palabras
análisis y síntesis suele darse doble significado, a saber:
la síntesis es
o cualitativa, progreso en la serie de subordinados según razón a lo
razonado; o cuantitativa,
progreso en la serie de los coordinados,
partiendo de la
parte dada, y
mediante sus complementos, al Todo. Parecidamente, análisis,
tomado en el primer
sentido, es un
regreso de lo racionalizado a la razón. Mas en el
segundo significado es regreso
del todo a sus partes posibles, a saber: mediatas,
esto es: partes
de partes. Así que no es división, sino subdivisión
del compuesto dado. Aquí tomamos análisis y síntesis
en el segundo significado solamente
Empero
porque en un continuo delimitado el regreso
desde el Todo a las partes dables mas
en un continuo infinito el progreso desde las partes
al Todo dado carece de término
y por esto es imposible,
por una parte, que el análisis y,
por otra, que la síntesis sean completos, no es posible concebir, en
el primer caso, al Todo según las leyes de la intuición en cuanto a
composición y,
en el segundo, concebir completamente
al compuesto en cuanto totalidad.
De donde claramente resulta el que por ser para e vulgo iguales
las significaciones de irrepresentable
e imposible, tanto el concepto
de continuo como el de infinito sean rechazados por muchísimos, porque lo que sea irrepresentable
según las leyes del conocimiento intuitivo es sencillamente
imposible.*
Mas
aunque no defienda la causa de tales nociones, rechazadas por no pocas
escuelas, sin embargo es sumamente importante advertir que caen en gravísimo
error los que de tan mala manera de argumentar se sirven. Porque todo
lo que repugna a las leyes del entendimiento y razón, es, sin duda,
imposible. Mas no es asi respecto de Jo que, por ser objeto de
la razón pura, no esté simplemente no
sujeto a las leyes del conocimiento intuitivo. Porque esta disensión
entre la facultad
sensitiva e intelectual
(cuya índole expondré pronto) no indica sino que las ideas que la mente tiene recibidas del entendimiento en
forma de ideas abstractas no puede
muchas veces realizarlas en un concreto y transformarlas en intuición.
Empero a esta impotencia subjetiva
se la contunde casi siempre
con repugnancia objetiva y engaña fácilmente a los incautos, tomando los
límites que circunscriben a la mente humana por los que contienen a la esencia misma de las cosas.
Por lo demás, que en los compuestos sustanciales, dados por
el testimonio de los sentidos o
de cualquier otra manera se den tanto simples como
mundo, es fácil de ver patentemente con un argumento tomado de razones
del entendimiento: en la definición nuestra mostré y señalé causas contenidas
en la índole del sujeto a fin de que la noción de mundo no parezca meramente
arbitraria y, como se hace en matemáticas, se la haya inventado únicamente
para deducir consecuencias. Porque la mente, puesta tanto a resolver
como a componer el concepto de compuesto exige y presupone términos
en los que descanse tanto a priori como a posteriori.
§ 2
En la definición de mundo se ha de tender a los siguientes componentes
I. Materia (en sentido
transcendental), estos: atender
a las partes, que aquí se
supone son sustancias. Podríamos prescindir enteramente de la conveniencia
de nuestra definición con el significado común de la palabra, ya que
no se trata sino del planteamiento de un problema surgido según las
leyes de la razón, a saber: si muchas sustancias pueden componerse en
uno, y con qué condiciones básicas para que tal uno no sea ya parte
de otro.
Y nos acude aquí sin más la palabra "Mundo", con la
fuerza corriente del uso vulgar. Porque nadie atribuirá al mundo, cual partes suyas, los
accidentes. Por lo
cual estatuí
que fueran como determinaciones. De aquí que el mundo, así llamado, egoístico, —que se resume en una sustancia
simple con sus accidentes—, llámase —de manera poco apropiada— mundo,
a no ser imaginario. Por la misma
causa no se puede atribuir a un Todo mundano, cual parte
suya, la serie de lo sucesivo (a saber: la de los estados); ya que las
modificaciones no son partes del sujeto, sino razonados.
Finalmente, no traje aquí a colación, respecto de la naturaleza de las sustancias que constituyen
el mundo, lo de si son contingentes
o necesarias; ni escondo arbitrariamente tal determinación en la
definición para, más tarde, sacarla a luz mediante alguna razón especiosa
y argucia, sino que más adelante se declarará que la contingencia puede
concluirse sobradamente de las condiciones aquí puestas.
Forma, que consiste
en la coordinación de las
sustancias, no en su subordinación.
Coordenadas, se relacionan
mutuamente como complemento y Todo; subordinadas, cual causado y causa, o generalmente, como principio
y principiado. La primera relación es recíproca y
homónima, de modo que cualquier correlato
mira a otro como determinante
y a la vez determina do; la posterior es heterónima,
o sea: de una parte la relación
es de dependencia; de la otra, de causalidad.
Esta coordinación ha de concebirse
como real; y objetiva; no, como ideal y basada en el mero
arbitrio del sujeto;
que, de ser
así, sumando arbitrariamente una multitud cualquiera,
fabricarías un Todo. Por sólo, pues, abarcar muchas cosas no haces, en modo alguno, un todo de representación; y menos, por tanto, una
representación de Todo. Por lo cual, si se dieran algunos Todos de sustancias, mas no unidas por vínculo
alguno entre sí, ese conjunto de ellas por el que la
mente reduce una multitud a unidad ideal nodina gran cosa más que "pluralidad
de mundos
Empero al nexo constitutivo de la forma esencial de Mundo se lo considera como principio de influjo posible entre las sustancias que
constituyen Mundo, pues los influjos actuales no pertenecen a la esencia,
sino al estado; y las fuerzas mismas transitivas —las causas de influjo—
suponen algún principio por el que resulte posible el estado en que
muchos, por lo demás independientes sustancialmente, se refieran mutuamente
como razonados. Si de tal principio te apartas, no se podrá suponer,
como posible, una fuerza transitiva en el mundo. Y por ser esta forma,
esencial a mundo, es inmutable,
y no expuesta a ninguna vicisitud. Y esto, primeramente, por razón lógica, porque cualquier clase de mutación presupone la identidad del sujeto, mientras se suceden entre
sí las determinaciones. De aquí
que Mundo, permaneciendo el mismo a través de todos sus sucesivos estados, defienda esa forma fundamental, porque
para la identidad de un todo no basta la identidad de las partes,
sino se requiere identidad de la composición característica.
Todavía muchísimo más se sigue esto por una razón
real: Porque la naturaleza de Mundo,
que es principio primero interno de cualesquiera determinaciones variables pertenecientes a
su estado, por no poder ser ella opuesta a sí misma, resulta ser naturalmente
—esto es: de
por sí misma— inmutable; y por tanto se da en cualquier Mundo una cierta
forma —apropiada a su naturaleza— constante, invariable, cual principio
perenne de cualquier forma contingente y transitoria que pertenezca
al estado de Mundo.
Quienes tienen por superflua esta disquisición, se pierden
los conceptos de espacio y tiempo, en cuanto condiciones dadas ya y
primitivas de suyo, con cuyo auxilio, sin ningún otro principio, no
solamente es posible, sino aun necesario, el que muchas cosas actuales
se comporten cual compartes y constituyan un Todo.
Mas pronto enseñaré que tales nociones no son racionales
ni ideas objetivas de algún
nexo, sino fenómenos, testimonio
seguramente de haber un principio común de nexo universal, —aunque no
lo expongan.
III. Universitas, que es omnitud absoluta de las compartes. Porque, en relación a un compuesto dado,
aunque sea todavía parte de otra cosa, sin
embargo, hay siempre una
cierta omnitud comparativa,
a saber: la de las partes pertenecientes
a tal Todo. Mas aquí todo lo que se da mutuamente como compartes respecto de cualquier Todo,
se lo concibe cual conjuntamente puesto. Aunque esta totalidad absoluta parezca presentar el
aspecto de concepto cotidiano, y casi obvio —sobre todo cuando se lo
enuncia negativamente, como se hace con la definición— sin embargo,
ponderada más justamente, parece clavar en cruz al filósofo.
Porque, sucediéndose eternamente
los estados del mismo, difícilmente puede concebirse cómo una serie,
jamás cerrable, y que comprenda absolutamente todas las vicisitudes,
pueda dar por resultado un Todo, ya que por su infinidad es necesario
que carezca de término; y, por tanto, no se dé una serie
de sucesos que no sea ya parte de otra, de modo que por esta misma causa
parece quedar enteramente desterrada una completud omnímoda, o sea:
una totalidad absoluta. Porque, aunque la noción
de parte pueda tomarse universalmente, y todas las cosas bajo tal noción
contenidas, consideradas cual puestas en la misma
serie, constituyan
algo uno, sin embargo parece requerirse el que a todas ellas
haya que tomarlas a la una mediante el concepto
de Todo, —lo que en tal caso es imposible. Porque no siguiendo
algo a toda la serie, al poner
la serie de lo sucesivo, no hay ya algo a lo que nada siga sino lo último;
así que habrá en la eternidad un último, lo que es absurdo.
La dificultad apremiante en el caso de la totalidad de un infinito
sucesivo, tal vez se creería no hallarse en el infinito simultáneo, precisamente porque simultaneidad parece declarar expresamente conjunción de todos en el mismo tiempo.
Mas si se admite el infinito simultáneo hay que conceder también
la totalidad del infinito sucesivo; y, negada ésta, destruyese la otra.
Porque el infinito simultáneo ofrece a la eternidad materia inagotable
para proceder sucesivamente al infinito
a través de innumerables
partes suyas, —serie que, perfecta en acto de todas maneras, se hallaría
en el infinito simultáneo, y por esto, una serie que, por adición sucesiva
no pueda agotarse, resultaría, no obstante, dable como toda.
Quien de esta espinosa cuestión quiera escabullirse note: que, por fundarse tanto la coordinación sucesiva como la simultánea de muchos sobre conceptos dé tiempo, no pertenecen al concepto intelectual de Todo, sino solamente a las condiciones de la intuición sensible; y, por esto, aunque no sean sensitivamente conceptibles, sin embargo no cesan de ser intelectuales. Para este concepto basta con que se dé el que todas las cosas estén coordinadas de una manera cualquiera y que a todas se las conciba como pertenecientes a uno. |