LOS CLASICOS GRIEGOS DE MIRANDA

autobiografía

IV TEMA Guerra

Textos de  

1 Alceo. Anacreontis carmina cum

Alcaei fragmentis. Glascue, 1881

 

2 Polyeno. Stratagematum libri octo

                            Lugdini, 1690.    

3 Diodoro Siciliano, Bibliothecae historicae libri ...

                            Amstelodami, 1746. 

 

4 Herodiano. Historiarum libri. . .

                            Genevae, 1581.

 

Tucídides. De bello peloponnesiaco.

                            Biponti, 1788.

 

Homero. Ilíada . . .

 

                            Londini , 1790.

 

1

Alceo

     "Toda mi casa resplandece de bronce; todo su techo esta, en honor de Marte, adornado de resplandecientes tejas;  de cascos, ornato de cabezas de fuertes varones. . .; de grebas; potentes defensas contra saetas; de corazas, forradas por dentro de lino nuevo; por fuera cóncavos escudos; espadas de Calcidía . . .; nada de esto hay que poner en olvido, que son lo primerísimo de nuestros presentes trabajos" (o.  c., Págs. 103-104). 

2

Polieno

(2.1)  "La sabiduría de los grandes generales consiste, sobre todo, en obtener la victoria sin peligro. Pero lo optimo es hallar en las batallas mismas un truco para obtener la victoria, adelantándose a su natural desenlace. Tal es lo que me parece haber aconsejado Homero, al decir frecuentemente: 0 por dolo o por fuerza, cual si no mandara otra cosa que echar mano contra los enemigos de artimañas y estratagemas. Y si con ello no se obtuviese resultado, hay que correr el peligro de un cuerpo a cuerpo".

           (o. c., Pág. 5). 

(2.2)  "Istieo Milesio intento sublevar contra Darío la Jonia; mas no atreviéndose a hacerlo por cartas, no fuese que cayeran en poder de los guardías de los caminos, rapó la cabellera de un siervo fiel y con sajaduras escribió: 'Istieo solicita de Aristágoras que subleve la Jonia'. Encima de las cicatrices dejo crecer los cabellos. Así, después de caer en maños de los guardías el portador de tales cicatrices, bajo al mar, se corto el pelo y mostró las costras a Aristágoras, quien, leídas, hizo que la Jonia se sublevara"

(o. c., Págs. 49-50).

(2.3)  "El Dios había dicho oracularmente a los Atenienses:

     Oh Salamina divina, perderás los hijos de tus mujeres. Contra la temerosa interpretación de los atenienses, Temístocles sostuvo que el oráculo se refería a los enemigos. Que no iba a referirse el oráculo a Salamina, si fuera Grecia la que perdiera a sus hijos. Tal interpretación levanto los ánimos de los atenienses.

     Y al tratarse de interpretar aquel otro oráculo:

     Viendo Júpiter, el de larga vista, los muros lígneos de Minerva, contra los atenienses que insistían en defender la Acrópolis con muros de piedra, sostuvo Temístocles que debían ser muros de madera, que tales debían ser los muros lígneos de Atenas. Obedecieron los atenienses, se embarcaron en naves, pelearon batalla naval y obtuvieron victoria".

(o. c., Pág. 60). 

(2.4)  "Arquídamo condujo a sus soldados contra Caras, de noche, por caminos encharcados, ásperos y largos; fatigados de tanto trabajo y furibundos, Arquídamo los consolo y exhorto a no desertar. Así pudieron caer por sorpresa sobre gran ejercito de enemigos, matarlos y tomar la ciudad, darse gran banquete y celebrar la victoria. Mas Arquídamo les pregunto: ¿cuando creísteis tomar la ciudad? — a lo que algunos respondieron: al asaltarla. Otros, al asaetearla. No, replico, sino cuando penamos a lo largo de empantanados caminos, porque la voluntad decidida al trabajo es la que suele vencer y domeñar todo obstáculo" 

(o. c., Pág. 95). 

(2.5)  "Acampando los atenienses al derredor de Olimpia, Nicias ordeno que se esparcieran espinos delante del campamento. Al día siguiente, al sacar Ecfanto, general de los siracusanos, la caballería, tuvieron que retirarse en vergonzosa fuga, por clavarse los espinos en las patas y pezuñas de los caballos" (o. c., Pág. 81).

3

Diodoro Siciliano 

     "Apremiado Silas por la falta de dinero, metió la mano a tres templos, riquísimos en exvotos de oro y plata, a saber: el de Apolo en Delfos, el de Esculapio en Epidauro, y el de Júpiter  en Olimpia"  (o.c., Pág.  6l4). 

4

Herodíano

    "La densidad de los árboles ofrecería impedimento a las saetas y flechas de los enemigos, a la vez que la profundidad de las lagunas resultaría peligrosa a los romanos, ignorantes de aquellos parajes, mas expedita para los enemigos que conocían que pasajes seguir, cuales no, puesto que día a día discurrían por ellos. Son los germanos fortísimos nadadores, ya que tan solo se bañan en los ríos. Iniciada, pues, la batalla en todos lugares, allí mismo el Emperador romano en persona, con gran fortaleza Ie dio comienzo. Habiendo, pues, llegado a una marisma grande y vasta, en la que se habían refugiado los germanos, temerosos los romanos de perseguir en ella a los enemigos, fue Maximino el primero que, a caballo, se adentro en ella, a pesar de llegarle el agua al vientre del caballo, matando a los bárbaros, duramente resistentes. Viendo lo cual el ejercito, tornado de pundonor, para no parecer que traicionaba a su Emperador, dejándole solo, se atrevieron a entrar en la marisma. Muchos cayeron de parte y parte, mas no quedo casi ninguno de los bárbaros, peleando de tan insigne manera el príncipe romano" (o. c., Pág. 147).

5

Tucídides

     "Muchos de aquellos que, desde este lugar han hablado, alaban a aquel que añadió, a la ley y a las antiguas costumbres, esta de oración fúnebre: porque honroso es hacerla en honor de los caídos en campo de batalla . . .". 

          (o. c., vol. II, Pág. 53). 

    "Resumiendo digo que esta ciudad es la maestra de toda la Grecia y que cada uno de sus ciudadanos me parece ser varón nacido para muchas, grandes y Bellas empresas". 

          (o.  c., Pág. 61).

6

Homero

    "Marte, Marte: peste para los humanos, sucio de la matanza, derruidor de muros".

           (o.  c., Pág. 198).