Principios Matemáticos de Filosofía Natural

Isaac S. Newton. Traducción del Latín

Volver al indice

AXIOMAS O LEYES

DEL MOVIMIENTO (16)

 

Ley I

 

    Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme, a no ser que fuerzas impresas lo obliguen a cambiar tal estado.

 

    Los proyectiles perseveran en sus movimientos si no los retarda la resistencia del aire,  y la fuerza gravitatoria los impele hacia abajo. La peonza cuyas partes se separan por cohesión continuamente de los movimientos rectilíneos, no cesa de girar sino porque el aire la retarda. Los cuerpos mayores de planetas y cometas conservan por más tiempo, en espacios que resisten menos, sus movimientos progresivos y circulares.

 

Ley II

 

    La mutación del movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa, y  se verifica según la línea recta por la que se imprime la fuerza.

 

    Si alguna fuerza produce un movimiento cualquiera, si es ella doble producirá uno doble; si triple, uno triple; tanto que se imprima gradual y sucesivamente como simultáneamente o de una vez. Y porque este movimiento se produce en el mismo lugar de la fuerza productora, si el cuerpo se movía antes, se añade aquél a éste por coincidir, o, si es contrario, se resta; si oblicuo, se añade oblicuamente y se compone con él según la determinación de ambos.

 

Ley III

 

    A una acción hay siempre una reacción contraria e igual; o sea, las acciones de dos cuerpos entre sí son siempre mutuamente iguales y se dirigen hacia partes contrarias.

 

    Todo lo que presiona o arrastra a otro, es presionado o arrastrado otro tanto; si uno presiona con el dedo una piedra, su dedo es presionado por la piedra. Si un caballo arrastra una piedra atada con una cuerda, es arrastrado también el caballo e igualmente por la piedra, porque la cuerda, distendida entre ambos, impelerá, por el mismo conato de relajarse, al caballo hacia la piedra y a la piedra hacia el caballo, e impedirá el avance de uno tanto cuanto favorezca el avance del otro.

 

    Si  algún  cuerpo, chocando con  otro  cuerpo, mudare de cualquier manera por su fuerza el movimiento de él, padecerá, a su vez, en su movimiento propio, por las fuerzas del otro, la misma mutación hacia la parte contraria (a causa de la igualdad de la presión mutua). Son iguales con estas acciones las mutaciones no de las velocidades sino de los movimientos (a saber, en los cuerpos no impedidos por otra causa), porque las mutaciones de la velocidad, que se verifiquen a su vez hacia partes contrarias, por mudarse igualmente los movimientos, son proporcionales recíprocamente a los cuerpos.

 

Corolario I

 

    Un cuerpo por composición de fuerzas, describe la diagonal del paralelogramo en el mismo tiempo en que con las fuerzas separadas describen los lados.

 

    Si un cuerpo en un tiempo dado es llevado por una sola fuerza M desde A a B; y por la sola fuerza N de A a C, complétese el paralelogramo ABDC;  y será llevado por ambas fuerzas y en el mismo tiempo desde A a D, ya que por obrar la fuerza N según la línea AC, paralela a BD, está fuerza no mudará en nada la velocidad de acceso a la línea BD, producida por la otra fuerza. Llegará, por tanto, el cuerpo en el mismo tiempo a la línea BD, tanto que se imprima la fuerza N, como M; y, por tanto,  al final de tal tiempo se hallará en alguna parte de la línea BD. Por el mismo argumento se hallará, al final de ese mismo tiempo, en alguna parte de la línea CD; y, por tanto, es necesario que se halle en el punto D de concurrencia de ambas líneas.

 

 

 

 

Volver al indice